Hoy es uno de esos días definitivos del año porque se acaba, prácticamente, el horario laboral y solo quedan por delante las vacaciones y el nuevo 2010. No todos, claro está, gozan de las festividades completas para estar libres pero los puentes y el ambiente hacen que sintamos que es una etapa reconfortable a pesar de que debamos regresar el lunes a la oficina. Hoy, día 22, había tanto por hacer en la oficina y tan pocos ánimos de trabajar. La obligación sucumbe ante el deseo y teniendo en cuenta que solo es un último esfuerzo el que hay que hacer, tomamos aire, nos sentamos en posición de lucha contra el ordenador y empezamos la labor.
También representa un esfuerzo llevar a cabo mejoras en casa que nos incomodan un poco, y durante algún tiempo, pero que serán tan considerables que no nos atrevemos a sacarlas de la agenda del hogar. Por ejemplo, poner el piso. Además de darle calidad al espacio, lo caracteriza, lo hace más agradable y habitable. Considerando lo molesto que es dormir en una cama diferente a la propia en realidad debo querer mucho tener suelo en madera en mi habitación. Así que voy a hacer el esfuerzo.



