Respeto, reconocimiento, admiración, es lo que queremos inspirar en quienes nos rodean; familia cercana y lejana, compañeros de oficina, superiores, vecinos, las personas con las que compartimos el metro, el vendedor de periódicos. ¿Cuál es el objeto de ese deseo? Podría decirse que no tiene ninguno y que solo es un requerimiento narcisista del algunos egos debilitados, pero… no siento que el mío sea muy débil y en todo caso quiero que mis hijos me admiren o por lo menos me respeten.

La dedicación, el esmero en la realización de las actividades que realizamos y que están bajo nuestra responsabilidad, como llevar un gran cliente o educar a nuestros pequeños son las verdaderas razones por las cuales los otros nos pueden reconocer y no resulta un esfuerzo inocuo ya que a partir de nuestro desempeño muchos pueden aprender, de la misma forma en que nosotros tomamos ejemplo de otros. Es necesario para todos tener referentes qué seguir y no está mal prestar ese servicio a la sociedad.






