Cuando era muy pequeña le prometía mi mamá que nunca me separaría de ella; yo nunca me hubiera separado, era mi mayor anhelo estar siempre a su lado. Era para mi la más bella, la más sabia, no había preguntas sin respuesta y siempre todo era tranquilo y feliz. A los 17 años me fui de casa de mi madre porque cambié de ciudad para empezar los estudios universitarios y de la promesa me acabo de acordar. ¿Habrá guardado ella alguna esperanza en mis palabras?
Si mi hija me viene con esa historia de “nunca me separaré de ti” yo le voy a explicar que si lo va a hacer y porqué, de una manera saludable y sin crear en ella preocupaciones, solo expectativas que pueda comprender. En todo caso me parece que los niños de ahora lo tienen todo más claro en ese sentido y quisieran vivir sin sus padres desde los 9 o 10 años, ya grandecitos. Yo ahora siento culpa con mi mamá por haber faltado a mi palabra de niña de cinco años.




