El 2010 se plantea como un año de grandes cambios, y grandes gastos. Cada vez que en la fecha se desliza del dígito 09 a 00 dando cuenta del año, los movimientos propios del cambio de década no se hacen esperar. Vemos y oimos en radio, prensa impresa, televisión e Internet, especiales recopilatorios con lo mejor, y lo peor, de los primeros diez años del siglo XXI; las fotos más impactantes, las crónicas más logradas, las noticias más importantes, los personajes más exitosos, los más ricos, los más famosos, los que murieron y los que nacieron. Todo gira en torno a lo pasó y fue relevante en el tiempo que acaba de pasar y sin que nos diéramos cuenta.
Me imagino los costos que va a suponer el tener que cambiar de televisores teniendo en cuenta que los de casa no son muy recientes. Por ejemplo el que más quiero lo recogí en la calle; alguien lo tiró pero aun sirve. Se ve a color –la verdad se ve entres colores-, tiene perilla para cambiar los canales y solo modo VHF, nada de tecnologías UHF –todo esto parte del lenguaje arcaico a los que nos empuja el frenético desarrollo de los medios de comunicación y de las tecnologías que ahora los soportan.




