Los días lluviosos son especiales y con esto no quiero decir que son buenos o malos, sino las dos cosas dependiendo de lo que tengamos que hacer durante toda la jornada. Bello es un día lluvioso cuando lo tenemos libre y queremos dedicarlo a estar en casa, con nuestro esposo, viendo películas, tomando un desayuno delicioso, una comida suculenta, una cena exquisita. La chimenea, mantas, música, vino y mucha relajación harán que la lluvia sea refrescante, sentiremos la humedad en el aire y el sonido arrullador en nuestros oídos.



