Debo confesar que me encanta la piel como material de fabricación. Es inevitable conocer sus beneficios haciendo uso de artículos tan básicos y necesarios como los zapatos, las carteras o los cinturones. Recuerdo a la perfección que nadie en casa se cuestionaba el hecho de utilizar estos complementos fabricados en piel natural, de hecho mis padres y hermanos elogiaban la calidad de unos por encima de la de otros. En la adolescencia tuve alguna prenda como una falda negra (que resultaba perfecta para salir a fiestas), un vaquero y alguna cazadora. Nada como la piel para ir informal pero con mucho estilo.






