Decorar con arcos interiores. Quizá nunca hubieras imaginado que fuera a ser una tendencia en auge. Pero así es. Estos elementos están volviendo al mundo del interiorismo doméstico recuperando su encanto de siempre. O bien con propuestas estéticas novedosas. Piensa en ellos como una opción para dar un aire singular a tus espacios y acertarás.

arcos interiores
Fuente: Bridoor

Los arcos interiores poseen una cualidad innata para dotar a las estancias de un estilo muy definido. Aunque suene extraño pueden ocupar un papel estelar en nuestras casas y apartamentos modernos. Son piezas cotizadas en proyectos de interiorismo de antiguas viviendas rehabilitadas de techos altos y espacios maravillosos. En ellos se dan la mano con gran belleza lo contemporáneo y los elementos recuperados. Por tanto, desterremos la idea de que son algo exclusivo de ambientes coloniales, rústicos o decoraciones entregadas al clasicismo.

Arcos interiores en tus ambientes modernos

Fuente: Portobello-deco

Si acabas de llegar a tu nuevo apartamento alquilado o estás a punto de estrenar tu primera casa y descubres arcos interiores, es una gran noticia. Con ellos es posible mejorar la distribución espacial de tus habitaciones. Por ejemplo, quizá te interese disfrutar de estancias comunicadas, sin tabiques y paredes. Pero la realidad es que no sabes muy bien qué solución poner en práctica. Estos elementos pueden ser todo lo que necesitas para dividir el espacio visualmente.

En un salón amplio y de estilo moderno, la presencia de unos cuantos arcos interiores son de gran utilidad para crear continuidad entre varios ambientes. O para que la luz natural que entra por las ventanas cruce de extremo a extremo el espacio, sin encontrar barreras arquitectónicas. Piensa en ellos también cuando busques delimitar zonas. Al fin y al cabo los arcos interiores enmarcan y nos pueden ayudar a plantear la colocación más idónea de los muebles según su ubicación.

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Fuente: Julián Muñoz

En un dormitorio, pueden ser el marco perfecto sobre el que adaptar la cama, el cabecero y las mesitas de noche. O ese lugar donde encajar un pequeño despacho como una original solución. Y en una cocina diáfana estos arcos interiores tal vez son los lugares más indicados para un comedor de diario. O pensar en colocar una isla de trabajo.

Piezas originales o recién incorporadas

Fuente: Home Bunch

Ya lo avanzaba al principio. Estos arcos interiores pueden ser parte del espacio, un elemento más de su arquitectura. Sobre todo si hablamos de construcciones antiguas donde se ha cuidado mucho mantener estructuras y piezas originales. En estos casos, bastará con dejar que se luzcan al máximo. Cuanto más auténticos y naturales más valor añadirán al ambiente. A mi encantan los arcos interiores rematados en piedra o ladrillo que delimitan zonas con un estilo actual o minimalista donde predominan los muebles lineales. El contraste generado es fantástico.

Ahora bien, si los arcos interiores no forman parte del encanto estético de nuestra casa y nos gusta cómo quedan, hay solución creándolos desde cero. Será fácil fabricarlos con materiales que reproduzcan el aspecto propio de estos elementos. Lo habitual es que se hagan de madera, piedra natural o yeso, una de las opciones más rápidas. Esta opción tiene la ventaja de poder elegir el modelo más afín a nuestros gustos decorativos y a las características espaciales de la vivienda. Pero requieren la intervención de un profesional para construirlos de la forma correcta desde un punto de vista técnico y arquitectónico. De medio punto, rebajado, elíptico o apuntado son los tipos de arcos interiores más habituales en decoración e interiorismo.

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Atemporales o súper llamativos

Fuente: Home Designing

Discretos, súper llamativos o con una elegancia irresistible. Los arcos interiores pueden lucirse en los ambientes de muchas maneras. En función de ello es posible obtener efectos decorativos bastante dispares. Quizá tu idea es que tengan un gran protagonismo en la estancia ya que se ven mucho y dan un gran valor al conjunto. Una solución eficaz es que luzcan un acabado distinto al de las paredes y techos. Será un éxito para resaltar el contraste.

Pero tal vez prefieras crear efectos más sutiles, como dejarlos  totalmente en blanco y centrar el foco visual en la parte superior de la pared, decorándola con pigmentos naturales. Un contrapunto original que seguro captará la atención de los tuyos.

Otra opción es lograr que los arcos interiores resulten súper elegantes y a la vez atemporales para que armonicen sin problemas con tu estilo decorativo. Un mix de tendencias y estéticas a tu medida. La idea de enmarcarlos con perfiles y paneles de madera es una opción muy interesante. Así darán amplitud y luminosidad a los ambientes y sintonizarán con materiales y tapicerías muy dispares y que están de moda. Desde muebles de maderas oscuras, a mesas rústicas muy marcadas, sillas vintage y tapicerías de terciopelo.

En versión ventana: el centro de atención total

Fuente: Côté Maison

¿Y qué pasa cuándo estos arcos interiores aparecen en ventanas, balcones y puertas? O mejor dicho, adquieren su forma. Son un lujo decorativo. Su presencia en amplios salones, comedores diáfanos y cocinas de campo garantiza una dosis de personalidad difícil de igualar. Además de ser fuentes de entrada de luz natural envidiables. Es cuestión de realzar su belleza sin ocultarlos del todo al vestir las ventanas. Y evitar rodearlos de muebles y objetos. Sobre todo si son grandes puertas con salida a un exterior natural o urbano de los que merece la vena contemplar y quedarse extasiado. ¿Y tú, qué opinas?

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