El estilo escandinavo o también llamado nórdico es una de las mejores soluciones cuando queremos ambientes relajados, cómodos, frescos y elegantes. Unas de las grandes características, del estilo escandinavo, son el color blanco y la elegancia, a la par que la comodidad y la funcionalidad.

Combinar lo moderno con lo más clásico es esencial dentro de este hermoso estilo. La iluminación conseguida a través de preciosos espejos y distintas tonalidades de blanco, brinda a las estancias alegría y paz… tranquilidad y calma.

Las ventanas suelen ser bastante amplias, para que la luz entre e inunde el espacio… los techos serán altos de donde se colgarán preciosas lámparas de estilo clásico.

Como hemos comentado el color estrella es el blanco, pero también podemos decantarnos sobre todo por colores pasteles y beiges. Los tonos claros darán sensación de amplitud.

Los contrastes se realizan a través de las tapicerías como alfombras, cojínes, cortinas, almohadones… etc… dentro de los colores que hacen contraste, los más utilizados son el rojo y el azul.

Las cortinas pueden ser, sobretodo, en telas vaporosas con algunos motivos florales, aunque también destacan los animales o las formas geométricas. El punto de cruz es algo que también se suele ver en este tipo de decoración.

Los materiales que más veremos serán el vidrio y la cerámica, perfectos para artículos decorativos como jarrones, espejos, lámparas… y algo que nunca faltará será algo de verde, unas hermosas plantas, unas bonitas flores en un jarrón de cristal.

Los artículos de mimbre en sillas, cestas, cestos y otros también son parte de la decoración escandinava. La madera será el material noble más visto, por ejemplo de haya… todo lo demás serán curvas puras, mobiliario blanco… combina las líneas rectas con las curvas.