Tal vez utilizar el negro en tus espacios domésticos sea una de tus asignaturas pendientes en decoración. No te atreves a dar el paso porque el empleo de este color es un desafío. Pues hay que remediarlo. Usado con acierto es sinónimo de glamour y de elegancia suprema. Imprime un estilazo increíble allí donde se luce. Por tanto, ¿por qué renunciar a este color atemporal? Si sigues leyendo, voy a demostrarte lo sugerente que es decorar en negro la casa.

decorar en negro la casa
Fuente: HomeWorldDesign

Si nos sentimos atraídos por este color, o nos encanta cómo queda cuando lo vemos en otras casas, hay que atreverse con él. Como siempre en decoración, es preciso seguir unas pautas, ser consciente de las posibilidades espaciales de nuestras habitaciones y a partir de ahí empezar a dejar que despliegue toda su fuerza. Aplicado en las paredes gracias a intensas pinturas. A través de papeles pintados con dibujos que reproducen sus tonalidades, sobre pequeños elementos, o, cómo no, vistiendo el mobiliario de una personalidad única. No dudes en decorar en negro la casa si es tu sueño.

Decorar en negro la casa: una elección triunfadora

Fuente: Xata Design Studio

Las virtudes decorativas de este color son numerosas. Por eso mismo conviene tener muy claro de antemano qué papel queremos adjudicarle en las habitaciones, cómo nos gustaría combinarlo, etc. Así el resultado final nos dejará con la boca abierta. Puede que busquemos realzar la elegancia de una superficie concreta, o nuestra idea sea otra bien distinta. Por ejemplo, usarlo en un ambiente para dar más protagonismo a colores presentes en textiles y tapicerías, como si fuera un telón de fondo.

Decorar en negro la casa implica todo un mundo de posibilidades estéticas y visuales. Pero sin olvidar que conlleva ciertos riesgos, de manera que la clave es introducirlo con destreza, sin excesos. Lograremos ambientes cien por cien sofisticados e incluso misteriosos si decidimos darle un protagonismo total. Pero si comparte liderazgo cromático con otros colores y materiales modernos, como el acero o el vidrio, obtendremos personalidad y elegancia a raudales.

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Confieso que siento debilidad por este color cuando es capaz de dar un estilo arrollador a una estancia. Me explico. En una cocina o en un salón pintar una de sus paredes de negro, o el techo si hay altura suficiente, y combinarlo con un color opuesto, como el blanco, da resultados donde se palpa el glamour. Es el dúo cromático por excelencia, capaz de ofrecer un equilibrio brillante con una puesta en escena de lujo.

La clave: atención a la luz y a los metros

Fuente: freshome

Sigo pensando en opciones atractivas para decorar en negro la casa. Lo cierto es que cuando este color nos gusta es difícil no dejarse llevar por su poder de seducción. Y en decoración también. Pero no hay nada mejor que saber dosificarlo para lograr el efecto deseado y evitar errores. Si contamos con espacios amplios y luminosos donde poder lucirlo, todo es más fácil. Adelante sin miedo a pintar las paredes en negro mate, o teñir esas vigas de madera del techo. ¡Verás que metamorfosis! La generosidad de metros y la luz natural son los mejores aliados que puede tener este color a la hora de decorar una habitación, pues no sé si ya te he comentado que roba luminosidad.

Una manera de compensar esta pérdida de claridad es reservar las superficies más próximas a la entrada de luz natural para introducir ahí ese revestimiento de pintura negra que ya estamos deseando ver aplicado. Como la pared que rodea a un balcón o un ventanal. Focalizado en esa zona se notará menos y a cambio habremos logrado una solución decorativa original.

Un hueco en espacios mini y rincones coquetos

Fuente: Luxury Bathrooms

Pero nada de renunciar al negro en habitaciones que no dan la talla en metros cuadrados. Simplemente es cuestión de saber jugar con este color de una manera más moderada o más ingeniosa, según las situaciones. Se me ocurren algunos casos concretos muy descriptivos. Los aseos y baños muy pequeños a menudo presentan una decoración anodina, carente de gracia. Pues bien, en ellos es posible lograr un cambio de look magistral empleando este color en pequeñas dosis. Me refiero a reservar una de sus paredes para él, o un elemento estructural. Y también a la idea de incorporar un revestimiento cerámico negro a la última, o con un aire vintage. Y de compañeros, pavimentos modernos, de colores flúor, para generar una explosión cromática.

Fuente: Homefamily.Co

Decorar en negro la casa también puede significar crear en tu dormitorio ese rincón especial donde refugiarse, quizá para escuchar música o simplemente relajarse. Aquí el negro puede ejercer todo ese poder cautivador del que ya hemos hablado. Sin miedo a que resulte excesivo o a crear una atmósfera algo misteriosa. Aplicado en las paredes, en versión papel pintado, sobre algún mueble con poco peso visual, en la iluminación, o, mi preferida, apostando por una tapicería de terciopelo en negro. Sencillamente sensacional.

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Elementos y detalles que suman

Fuente: MR Perswall</a

Hay otra manera fantástica de que el color negro forme parte de nuestra nueva decoración hogareña. Menos impactante, con menos protagonismo, pero no por ello sugerente y muy recomendable para ir familiarizándonos con su intensidad. Algo así como un termómetro que nos dirá si nos convence o no su presencia en las estancias. Hablo de jugar con pequeños toques y recursos que además permitirán integrar más fácilmente el negro en cualquier estilo decorativo. Al fin y al cabo es un color atemporal. Desde introducir electrodomésticos en este color, a pintar estructuras metálicas o de hierro en negro, o crear murales con pintura de pizarra. Recuerda: decorar en negro la casa es un proyecto repleto de posibilidades. ¿Ya te has decidido por alguna de ellas?

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