Con unas temperaturas bajas en el exterior, quedarse en casa junto al radiador se convierte en el plan perfecto. Cuanto más hogareña y acogedora sea nuestra casa, más ganas tendremos de no salir nunca de ella.

Para conseguir este efecto con nuestra casa, no hace falta llenar la casa de marcos con fotos de familiares o comprarse un cachorro. Sólo hay que elegir el mobiliario necesario, con unos colores y materiales que aporten algo más que funcionalidad.

La madera es uno de estos elementos. Yo me decanto por unos tonos más claros, pero lo importante es poder reconocer las líneas del tiempo en ellas. Experiencia y vida, que se puede ver y tocar.

Pintar las paredes de color blanco puede parecer frío, por la sensación de espacio que proyecta la luz sobre la superficie, pero es todo lo contrario. Lo que conseguirás será poder sentir el sol dentro de tu casa en invierno, un lujo que no esta al alcance de todos.

A la hora de preparar la comida, la mayoría de los ejemplos recomiendan que la cocina sea de gas, ya que al controlar la llama puedes medir mejor el tiempo de cocción, algo que tus alimentos notarán. Quizás sea por eso, que cada vez más rescatan los fogones del olvido y dejan de lado, las modernas placas de inducción. Lo que no se le puede reprochar, es que ver la llama aporta más calidez y naturalidad a la cocina.

La combinación de gris metálico, marrón madera y negro que proponen en The Style Life es un buen ejemplo, por eso os dejo con algunos elementos que os ayudarán a darle un ambiente más rústico a vuestra cocina.

 

1. Sal y Pimienta de Muuto, 2. UNGDOM tazas de IKEA, 3. Madera para pan, 4. Madera oscura para pan, 5. & 6. Barro negro de Colombia, 7. Vol de 6 piezas.

No hace falta vivir en mitad de los Alpes para tener una cocina así ¡Demostrado!