Si hay algo que tienen en común todos los que viven en la planta baja de algún edificio, es la falta de luz y privacidad, por ser el piso más cercano a la calle. En esta casa no se sienten acomplejados por ello y han decorado una de las mejores casas que he encontrado este mes de abril.


Se trata de una planta baja muy amplia, con una disposición y arquitectura, que hace pensar que durante mucho tiempo se trataba de una tienda a pie de calle.
Por una soleada vidriera entra la luz del exterior que nos muestra el recibidor, el comedor y una cocina pequeña. Los tres espacios están muy integrados, aceptando las sillas de la cocina como un elemento decorativo más.


Los elementos son de estilos diferentes, desde una alfombra blanca y negra con forma de flor, a unas sillas muy coloridas. Con una mezcla así, no es de extrañar que la cocina también se haya subido al tren de la combinación de colores fuertes.

Así vemos como en la barra americana que hay en la esquina del comedor, los taburetes altos están forrados por un color verde intenso. Si seguimos esta barra entraremos sin darnos cuenta en la cocina, que esta montada en una zona de paso, por esta totalmente abierta.
En la cocina sigue el suelo de parquet marrón claro del comedor, pero en la pared han sustituido la pintura blanca por unas baldosas pequeñas cuadradas también blancas. Así aunque estén integradas, cada zona marca un poco las actividades diferentes que se hacen en ellas.


Los armarios y extractor están muy bien mimetizados, a pesar de tener el final de la barra un montón de objetos que rompen con el blanco de la cocina. La nota de color la pone una preciosa nevera Smeg en rojo. Con este tono, no sólo es un electrodoméstico más, sino que ánima y decora desde el rincón más escondido de la cocina-comedor.

Seguro que no soy la única que quiere vivir aquí.