Aunque la mayoría de las personas no lo saben, son muchos los que coleccionan señales de tráfico. No lo hacen por vandalismo, no las quitan para dejarlas tiradas por cualquier lado como una protesta contra el orden establecido, sino que son un objeto codiciado de deseo que quieren tener en su hogar como parte de la decoración.  O también puede ser que las compren una vez desechadas y las reciclen (ésta última opción es menos frecuente).

Con las señales se pueden hacer muchas cosas. Se pueden colgar en una pared como parte de una gran exposición, se pueden distribuir por la casa o se pueden convertir en mesas, como éstas que vemos en la imagen.

Se editan en dos modelos, altas y bajas y sus precios son de 1.700 y 750 € respectivamente. Ya sabéis, os podéis sacar una perrillas reinventado la seguridad vial.

Más información: Rafael Ebrero