Aunque a casi todos nos gusta vivir con gente a nuestro alrededor, hay algunas personas que prefieren rodearse de silencio. Por eso nos encontramos con cabañas, que de no estar rodeadas por árboles, sería imposible encontrar en mitad de la ciudad.


Esta cabaña, de estructura clásica pero con reformas poco convencionales, tiene la cocina más grande de todas las que hemos comentado hasta ahora. Con el lateral izquierdo de la casa, totalmente descubierto, podemos ver desde el exterior todo lo que sucede en el interior de la casa.

Unos techos altos y blancos terminados de forma puntiaguda por la forma del tejado, la cocina también gana al ser la cocina más alta que hemos visto. Unas enormes vigas de madera, sujetan toda esta estructura desde la parte más recta de la casa.


La decoración de la cocina estaría dentro de la decoración moderna que tanto nos gusta, así encontramos el mobiliario en colores blanco y gris, con algunas estanterías blancas descubiertas. No toda la cocina esta junto a la pared, sino que nos encontramos con una isla central de tamaño medio, con un fregadero pequeño en ella. Su diseño al igual que el resto del mobiliario, es moderno sin caer en excentricidades.


Con un ventanal así, es normal que la mesa de la comida este junto a él, con unas sillas en tonos distintos para romper con la seriedad que puede adoptar el ambiente, al utilizar los mismos colores en cada elemento. La mesa, con capacidad para 8-9 personas, es de una madera oscura y gruesa, que imita los tonos de las vigas descubiertas del techo.


Pero el enorme ventanal no es el atractivo de la cocina, ya que si hay algo que llama la atención de su interior es el horno de leña cubierto con una placa metálica envejecida que llega hasta el techo.

Esta cabaña, no sólo detiene el tiempo, sino que incluso lo puede hacer retroceder.