
Es importante tener en claro que una obra de arte no es un simple objeto de decoración: significa algo en sí misma, enriquece el espíritu y genera sensaciones. Tal vez por eso la mayoría siente gran temor a equivocarse al seleccionar cuadros: no es algo que hagamos todos los días e implica una inversión, que no siempre es astronómica, como se suele pensar.
Sobre todo, lo que más parece incidir en ese sentimiento es la excesiva importancia que se le da al juicio de quien visitará la casa. De todas maneras, si bien es de gran ayuda asesorarse con un especialista, siempre debe prevalecer el gusto personal.








