Los espejos forman parte de nuestra decoración desde los comienzos mismo de la práctica formal, de un carácter esotérico y atrapante, esta mezcla de minerales es capaz de reflejar la luz proyectada creando con ello una ventana a nuestra realidad.
Las formas que encontramos de implementarlos en nuestra decoración los convierten en indispensables en algunos espacios, mientras que en otros requerimos de la imaginación de los creadores para disponerlos de forma tal que su presencia propicie un notable diferencial en la concepción decorativa.









