Para los que no tengamos cerca nuestro querido mar y la nostalgia… a veces, se apodere de nosotros podemos decorar nuestra vivienda con pequeños objetos decorativos que nos recuerden a un atardecer en la playa.
Para aquellos padres primerizos y para los que ya no lo son, notaran que además de la felicidad interminable que nos entrega nuestros hijos, los espacios se modifican y nuestra casa nunca vuelve a ser la misma.
La principal problemática es la sobre dosificación de mobiliario, haciendo que nuestros espacios rindan menos y por supuesto muchos de ellos quedaran obsoletos en un corto lapso de tiempo, es entonces donde surge la necesidad de disponer de piezas de mobiliario, útiles practicas y funcionales, aportando comodidad de nuestro bebe y por supuesto de quienes se destinan a su cuidado.
Pero ¡qué trabajadoras son! Para arriba, para bajo… siempre recolectando y en fila ¡que no se escape ninguna! ¿Qué de qué hablo? De nuestras queridas amigas ¡las hormigas!
Los Hoteles W son caraterísticos por nacer bajo el concepto de arquitectura y ambientación; los denominados boutique. La preocupación por la exclusividad e innovación suponen incorporar un hermoso diseño a todos los detalles.
Dentro de la decoración disponemos de un buen número de mobiliarios que crean cambios radicales en la realización de los espacios condicionando con su morfología la tendencia que disponemos a desarrollar.
Entre ellos existen una buena cantidad de piezas conformadas de un material vegetal, renovable y económico, hablamos del mimbre, el mismo no es una novedad de echo en el antiguo Egipto ya era común la realización de mobiliario en este junco sumamente resistente y manuable.
Lo cierto es que los mobiliarios de mimbre fueron dejados de lado durante una buena cantidad de tiempo, destinándolos únicamente para piezas de exterior, debido a que se consideraba que el acabado estético no presentaba características de vanguardia y en muchos casos crecía de estilo.