La británica Tracy Kendall, ha desarrollado nuevas técnicas que están cambiando por completo el concepto del papel tapiz.
Dentro de lo que podríamos imaginar clásicamente como papel tapiz la diseñadora intenta transformarlo en verdaderas obras de arte en nuestras paredes, así como un costoso cuadro genera esa atracción magnética inigualable los diseños de Tracy causan el mismo efecto.
Recientemente he descubierto el mundo de las regletas también conocidos como ladrones, y es que hoy en día hay muchas cosas que enchufar en las casas, y es que te poner a conectar cosas y es entonces cuando te das cuenta que te faltan enchufes.
Y es que parece una tontería pero por ejemplo en el salón te pones a enchufar la televisión, el DVD, y el teléfono te faltan enchufes seguro, y no digamos si además quieres tener la videoconsola en el salón. Es entonces cuando recurres a las regletas y por si no lo habéis notado están diseñadas para que no se puedan enchufar los mismos objetos para los que tiene agujeros. Porque dado el diseño de estos artilugios que deberían hacernos más fácil la vida, ocurre todo lo contrario dado el tamaño de los enchufes que hay que conectar a las regletas. Por eso yo me he llegado a plantear muy seriamente proponer a todas las empresas de objetos que se enchufan que hagan todos los enchufes iguales, porque de verdad que esto es un problema para todos los usuarios.
Pero dado lo imposible de mi petición he descubierto que alguién también ha pensado en mi problema con los enchufes, porque han inventado el Pivot Power, que es una regleta que se dobla en zig zag o que se puede poner alrededor de los muebles o esquinas , de manera que podrás enchufar todo lo que quieras sin importar el tamaño del enchufe.
Hos voy a poner un video para que veáis lo práctico que puede ser este artilugio.
En el artículo anterior os comentaba algunas ideas para hacer con libros que tenemos y no sabemos dónde ubicarlos ya. Hoy os presento otra opción, a mi parecer, bastante original.
La ingeniosa diseñadora británica Lucy Norman ha encontrado una solución, realmente original, para reaprovechar aquellos libros descartados en la ciudad de Londres. En esta ciudad son miles de libros los que se encuentran descartados, literalmente son residuos – cosa que no entiendo-
La de hora que he pasado en el metro, en mi caso se trataba del metro de Madrid, pero seguro que a todos aquellos que vivan en ciudades con metro les sonará la historia. En los trayectos de dos que hacía todos los días (una hora ida, otra hora vuelta) aprovechaba para escuchar música, leer un libro, repasar los apuntes de antes de un examen o leer un texto que debía haber leído hace semanas para clase. Mi bolso era todo un almacén de recursos anti-aburrimiento, porque una hora son 60 minutos de tedio en los que solo puedes mirar por la ventana si no llevas nada a mano o observar a la gente de alrededor. A veces puede ser un poco aburrido, creedme.
Y lo peor era cuando el metro iba demasiado lleno y el trayecto tenía que hacerse de pie al completo. Esperando con mirada desesperada que alguien se levantase en la siguiente parada y que ningún listillo/a se adelantase para quitarte el sitio. Era toda una ley de la jungla, el más fuerte e inteligente es el que gana. Por desgracia a veces mis reflejos eran demasiado lentos como para sobrevivir.
Hay personas que tenemos cantidades ingentes de libros. Ya sean comprados, heredados o prestados decenas y decenas de libros ocupan un extenso espacio en nuestra vivienda… evidentemente no nos queremos deshacer de ellos… porque nos gusta leer… o porque eran de nuestro abuelo o nuestro padre, en fin un recuerdo.
¿Pero qué hacer cuando ya no queda espacio? ¿Qué hacer si no queremos guardarlos en cajas y abandonarlos en un sótano para no volver a leerlos? Pues ahora Richard Hutten tiene algo que decir.