Cuando yo era pequeña había una serie de dibujos en la televisión que se llamaban «Los diminutos», seguro que muchos de vosotros también los recordáis. Bien, pues fruto de la imaginación infantil a veces llegaba a pensar que los diminutos existían de verdad y estaban escondidos por los rincones y rejillas de mi casa.
Evidentemente entonces no los encontré pero ahora he encontrado unos amigos diminutos que me ayudarán en la decoración del hogar y que tendrán una función a realizar: sujetar mi ropa.
No parece cierto que la silla que vemos en la primera imagen sea la misma que la segunda, pero parece ser que sí. Con unas manos de pintura y el tratamiento adecuado, una silla vieja y oxidada puede convertirse en un moderna, llena de color y con capacidad para integrarse perfectamente en el ambiente.
T-Shelf es uno de esos muebles de los que decimos que tienen personalidad propia, que podrían decorar ellos solos una habitación ya que son el centro de todas las miradas. En este caso no se trata de extravagancia, quizá un poco, pero no es composición sino en su curioso diseño.
Está compuesta por numerosos triángulos entrelazados unos con otros, que forman una estructura de unos tres o cuatro metros desde el suelo, a través de la pared y hasta la otra. La «T» viene entonces por los Triangulos: Triangule Shelf (o «Estantería de Triángulos»).
Con 200 años de historia en la fabricación de tejidos y tapetes, la marca escandinava Kinnasand continúa a dar sorpresas al mercado.
En su nueva colección, los colores claros y las formas modernas simples y elegantes vuelven a ser apreciadas por sus creadores.
Las transparencias y liviandad dictan el mote de los tejidos aplicados en las cortinas. De lejos, esta transparencia que ha sido la imagen de la marca del diseño escandinavo vuelve a ser el punto alto de esta colección.
Os voy a contar un secreto. Cuando era estudiante vivía en un piso con otras dos compañeras y las tres habitábamos en un lugar que no era precisamente nuevo, ni la estructura ni los muebles. Bien, pues un día, mientras veíamos un partido de la selección española, nos dio por saltar sobre el sofá cuando Raúl marcó gol. Evidentemente el sofá no aguantó muy bien el peso y las dos patas de uno de los laterales se desprendieron. Por lo tanto nos quedamos con un sofá que parecía más una hamaca de piscina, volcado hacia un lado. Hasta que vinieron a arreglarlo tuvimos que poner una patas de repuesto y éstas no fueron otras que las guías telefónicas, unas cuantas de unos cuantos años.
¿Por qué os cuento esto?? Os preguntaréis. Pues porque hay más gente que utiliza las guías telefónicas para la decoración, aunque en estos casos es una opción, no una necesidad.
Las agendas telefónicas también pueden servir como «patas» o soporte para una mesilla de café. Lo que debemos hacer es unir unas cuantas guías y pegarlas de forma que formen un círculo. Cuando tengamos la estructura hecha y sujeta, sólo tenemos que poner un cristal sobre ella, ni muy grande ni muy pesado de lo contrario no nos aguantará.