Esta científicamente comprobado que la sinceridad es una cualidad y un defecto al mismo tiempo: cualidad, por su significado original de transmisión de la verdad y de las opiniones verdaderas, y defecto, por su valoración cultural como una posible arma en contra de la confianza propia de las otras personas. Ser una persona sincera es sin lugar a dudas valorado por todos pero solo hasta el momento en que la información verdadera y propia afecta negativamente a alguien algo que queramos.
Transmitir la idea que tenemos de nosotros mismos de una manera parecida a la real es una buena forma de sinceridad responsable; tendremos adeptos y detractores pero el tema siempre seremos nosotros y nuestros aciertos o errores. El ser sincero opinando de la vida de los demás puede convertirnos rápidamente en las cotillas del momento y en enemigos íntimos de personas y acontecimientos que talvez no conocemos en profundidad. Ser sinceros en el trato con las personas, ser sincero a la hora de expresar nuestros principios, ser sinceros al exponer nuestros deseos, puede resultar no muy educado.






