Queen of love es un singular sillón diseñado siguiendo una inspiración barroca y simulando ser el sillón de un majestuoso diseñado por Saw Italy, pero con la aplicación de materiales de actualidad y colores más que alegres y vibrantes. De esta forma mezcla en una sola pieza lo clásico y lo moderno.
Pantone elige el Turquesa como el Color del Año 2010
Pantone, la autoridad mundial en cuanto al color, ha elegido ya el color del año 2010 y ese color es el Turquesa, exactamente el Turquoise Pantone 15-5519.
Cada año, esta empresa responsable de la creación de un sistema de referencias estándar de colores a nivel internacional, los «Colores pantone», elige un color, y lo hace a través de un equipo de expertos analistas de tendencias y de expertos coloristas que determinan el «Color del año».
La elección se debe a que el turqueca combina las cualidades de serenidad del azul y el carácter vigorizante del verde. Inspira pensamientos de calma y nos remite a las aguas tropicales como un escape a los problemas cotidianos del mundo. Sin duda un color muy idónea para un año un poco convulso.
Un sillón de sillones
El diseñador de este sillón, Jie-Jyun Lyu, dice que aquellos que viven en una apartamento pequeño suele tener pocos muebles para no acaparar todo el esapcio, pero esto puede ser un problema cuando tienes invitados porque no tendrían dónde sentarse.
Para solucionar este problema creó el sillón Shair, un sillón de sillones. En apariencia es sólo un sillón, o una butaca, de diseño contemporáneo, pero cada una de sus «vértebras» se puede extraer, formando pequeños asientos que se abaten y forman una pequeña silla. Hasta ocho sillas si no hemos contado mal.
No tienen patas, habría que sentarse en el suelo, pero parecen ser bastante cómodos. Una vez que se vayan los invitados, se vuelven a poner cada uno en su sitio y podemos volver a disfrutar de nuestro cómodo sillón.
Vía: Yanko Design
Pequeños triunfos
Existe en complacer a las otras personas una relación directa la confianza en uno mismo, en menor o mayor medida. Cuando las personas nos quieren, demuestran por nosotros simpatía y se interesan en nuestro bienestar la sensación de felicidad es inevitable; a veces se siente intensamente y otras veces es algo constante. Y es inevitable que nos aprecien cuando nosotros también apreciamos y los complacemos. Lo pruebo todo los días con mi familia.
¿Cúal es la mayor complacencia que podría yo darles a ellos?, la comida por supuesto y es por eso que cada vez que todo se acaba y no dejan de alabar mis preparaciones ha ocurrido un total y absoluto éxito para le autoestima. Es ese momento en el que me adoran como a la diosa que verdaderamente soy y solo ellos pueden ver, durante unos momentos cortos pero extraordinarios, me convierto en un ser atemporal, en una buena madre.


