Las personas que tienden a ser olvidadizas (entre las que me puedo contar) a veces necesitan una ayudita extra para recordar todo lo que tienen que hacer, las fechas importantes y las cosas que tienen que llevar. Para ello existen las agendas, las alertas (en el correo eléctrónico, en el móvil, una marca en el calendario) y para recordar lo que debemos llevar existen los vinilos.
Vinilos ¿por qué? preguntaréis. Pues vinilos porque con modelos como este que vemos en la imagen podemos recordar las cosas que debemos llevar en el bolso justo antes de salir por la puerta, recapitular, revisar lo que llevamos y cuando esté todo listo, salir.
La inconsecuencia no es una característica que me parezca especialmente positiva, me parece imperdonable en escenarios donde de lo que se habla es sobre ideología, sobre sentimientos, sobre proyecciones. La relaciono terriblemente con la mentira porque aunque no es de facto engañar si lo es en principio ya que sorprende que las expectativas generadas por algo o por alguien no se cumplan en absoluto sino se contradigan o anulen. Es una mala cosa la inconsecuencia pero yo, que crítico duramente a alguien que diga que es vegetariano y practique la caza, siempre llego 15 minutos tarde y además no soporto esperar.
No querer esperar y llegar tarde es una actitud inconsecuente pero natural a nuestro instinto de supervivencia como lo es que nos encante cenar como reyes y en cambio odiamos fregar platos como sirvientes. Nadie dudaría en querer ser siempre rey, o casi nadie para no ser absolutistas. Yo no soporto esperar pero cuando tengo que hacerlo respiro profundo y trato de llevarlo bien. Por supuesto se me hace más leve si espero sentado en el sillón de mi casa, pero me empieza a parecer insoportable si lo hago sola en un café mirando como el minutero pasa y simplemente me arrojo furiosa sobre quién quiera que sea que espere en la entrada de alguna estación del metro, en la puerta de un parque o en un semáforo y llegue tarde.
En esta ocasión vamos a hacer una sencilla manualidad que no os llevará mucho tiempo, simplemente tendréis que comprar dos o tres elementos y tener a mano un cuchillo.
Los materiales que vamos a necesitar son:
– garrota de calamelo (de colores o de un sólo color, como queramos)
– una vela (elección del color a elegir)
– un lazo que sea bastante más amplio que el contorno de la vela
– cinca adhesiva, cinta aislante o similar, fuerte
Solo cuando me enfermo recuerdo lo vulnerable que soy, lo débil que mi treintañoso cuerpo humano siempre ha sido y lo minúsculo de su importancia.
Me queda claro también lo mucho que lo quiero, lo significativo que es para mi familia y lo necesario que es que me cuide, que me conserve en buen estado. Tengo tan claro que mis niños son pequeñines y cualquier cosa los puede lastimar y pienso siempre en preparar bien a mi esposo en contra de cualquier eventualidad cuando sale en la mañana hacia la oficina, justo antes que yo, que cuando voy en el coche conduciendo y resulta que la conjuntivitis crónica que tengo aparece con saña en mi ojo izquierdo me sorprende darme cuenta que no tengo en el botiquín las lágrimas naturales, no tengo repuestos para las lentillas, no llevo anteojos y me faltan una buenas gafas de sol. Básicamente me sorprende que no pienso en mí salud.
En esos momentos, en los que todo fuera de control y la principal afectada soy yo es cuando deseo tener intensamente la capacidad de hacer magia y poder sacar de donde no hay o curar con medicinas inexistentes las dolencias de mi cuerpo. ¿Magia? Ojalá existiera o yo tuviera a mi madre cerca.
Una varita mágica de cedro para recolectar pensamientos positivos. Los cristales Swarovski que tiene incrustados brillan intensamete, pero el poder está en la energía de quién la usa. La madera con la que se construyen está especialmente seleccionada y la contrucción de cada pieza toma varios años, entre que la rama es elegida, endurecida, los cristales seleccionados para cada una. Este mágico elemento tiene un certificado dado por el diseñador, Vadim Kibardin, y un manual de instrucciones. Mide 27,5 cm y tiene un cofre especial para guardarla y conservarla.
EASY es un nuevo mueble de la serie VINA de Grup Gamma,una serie pensada para dar la mayor calidad, el mejor diseño y el mejor precio para el amueblado del baño.
El modelo Easy, está disponible en dos medidas, en 80×45 y 60×45. Su diseño, un mueble suspendido con dos puertas con cierre amortiguado, junto a sus líneas y acabados, es por todo esto y por su precio una apuesta segura de MODABAÑO a precio asequible una de nuestras metas!