Si alguien me preguntara cual es para mi la mejor forma de empezar un día la respuesta sería, sin lugar a dudas, con el desayuno servido en la cama acompañado con la última edición del periódico, y alcanzaría la perfección si a mi lado estuviera mi esposo. Cuando tomo uno con zumo de naranja, café solo, alguna porción de fruta de la temporada y tostas con tomate y aceite lo que hago realmente es prepararme para un día de trabajo intenso y continuo.
Si mientras como leo lo que aconteció el día exactamente anterior en el mundo en aspectos políticos, sociales y culturales, llego al resultado ideal: la preparación más eficiente y efectiva para afrontar la vida con responsabilidad, conocimiento y energía. La fuerza no faltará gracias a la buena alimentación y las respuestas a cualquier pregunta surgirán gracias a la preparación intelectual y a lo actualizado de mis datos.






