Fantástico me parece este árbol de navidad de la empresa Moo. Se trata de un árbol que se forma a base de pequeñas bolas adhesivas, que se pegan de forman individual formando un árbol a nuestra medida.
Un vestidor con pared de cristal
La última tendencia en la decoración de dormitorios es la integración de un vestidor, siempre que haya espacio claro. De todas las casa nuevas que he visto últimamente creo recordar que no había ninguna que no tuviese integrado un pequeño vestidor en la habitación.
A veces no hace falta que sea una habitación independiente, ni muy grande, con armarios y poco más de un metro y medio de espacio libre se puede hacer un vestidor muy coqueto, luego podemos poner una puerta corredera para no perder más espacio.
Bien, dentro de todas las opciones que podemos barajar también está la siguiente: utilizar una pared de cristal. Esta pared dividiría el vestidor del espacio destinado al dormitorio, pero al mismo tiempo no reducirá el espacio visual ya que crearímos una sensación de continuidad con el cristal.
No te olvides nada antes de salir
Las personas que tienden a ser olvidadizas (entre las que me puedo contar) a veces necesitan una ayudita extra para recordar todo lo que tienen que hacer, las fechas importantes y las cosas que tienen que llevar. Para ello existen las agendas, las alertas (en el correo eléctrónico, en el móvil, una marca en el calendario) y para recordar lo que debemos llevar existen los vinilos.
Vinilos ¿por qué? preguntaréis. Pues vinilos porque con modelos como este que vemos en la imagen podemos recordar las cosas que debemos llevar en el bolso justo antes de salir por la puerta, recapitular, revisar lo que llevamos y cuando esté todo listo, salir.
Una biblioteca en mi cartera
La inconsecuencia no es una característica que me parezca especialmente positiva, me parece imperdonable en escenarios donde de lo que se habla es sobre ideología, sobre sentimientos, sobre proyecciones. La relaciono terriblemente con la mentira porque aunque no es de facto engañar si lo es en principio ya que sorprende que las expectativas generadas por algo o por alguien no se cumplan en absoluto sino se contradigan o anulen. Es una mala cosa la inconsecuencia pero yo, que crítico duramente a alguien que diga que es vegetariano y practique la caza, siempre llego 15 minutos tarde y además no soporto esperar.
No querer esperar y llegar tarde es una actitud inconsecuente pero natural a nuestro instinto de supervivencia como lo es que nos encante cenar como reyes y en cambio odiamos fregar platos como sirvientes. Nadie dudaría en querer ser siempre rey, o casi nadie para no ser absolutistas. Yo no soporto esperar pero cuando tengo que hacerlo respiro profundo y trato de llevarlo bien. Por supuesto se me hace más leve si espero sentado en el sillón de mi casa, pero me empieza a parecer insoportable si lo hago sola en un café mirando como el minutero pasa y simplemente me arrojo furiosa sobre quién quiera que sea que espere en la entrada de alguna estación del metro, en la puerta de un parque o en un semáforo y llegue tarde.
Manualidades navideñas: un centro de mesa con dulces
En esta ocasión vamos a hacer una sencilla manualidad que no os llevará mucho tiempo, simplemente tendréis que comprar dos o tres elementos y tener a mano un cuchillo.
Los materiales que vamos a necesitar son:
– garrota de calamelo (de colores o de un sólo color, como queramos)
– una vela (elección del color a elegir)
– un lazo que sea bastante más amplio que el contorno de la vela
– cinca adhesiva, cinta aislante o similar, fuerte
– tabla de madera para apoyarnos sobre ella





