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Tirón en la pantorrilla

¿No les ha pasado alguna vez que en medio de la madrugada tienen un tirón muscular y en medio del dolor, y teniendo en cuenta que se está dormido, la situación se logra controlar? A mi me pasó esta madrugada cuando me casi-desperté con un tirón en la pantorrilla izquierda. Recuerdo que me dolía, que reconocí que era un músculo y que sabía que tenía que relajarme. No recuerdo cómo pero lo conseguí y lo que me queda ahora que estoy consciente es un dolor muscular que me hace ir cojeando por toda la casa.

Acepto que la semana pasada no hice ejercicio pero llevaba ya un buen ritmo de entrenamiento físico así que no lo asocio con inactividad. Había corrido por lo menos cuatro veces en el parque durante el mes que pasó, durante unos cuarenta minutos, y en casa estaba haciendo una rutina de estiramiento y otra de tonificación muscular. También es cierto que usar el cuerpo lo desgasta; a pesar de que busquemos mejorar nuestro estado físico fácilmente podemos lesionarnos un ligamento, algún músculo, las articulaciones, incluso un hueso. Definitivamente se trata de un proceso que hay que hacer con mucha paciencia y constancia.

Tirón en la pantorrilla 1

Muebles con caras muy divertidas de Carlos Tíscar

En la mente del diseñador Carlos Tíscar los muebles de casa le recordaban a veces a singulares caras humanas, o como pequeños robots que por la noche, cuando todos duermen, cobran vida (algo así como los juguetes de Toy Story). A mi me sucedía lo mismo, y me gustaba buscar esas caras por todos los muebles de la casa, pensando que uno estaba enfadado, el otro contento, uno era mayor, otro un niño…. la diferencia entre el diseñador y yo es que él decidió darles vida y crear sus propios diseños con caras y gestos, y así llegó a la creación de Facebox.

Muebles con caras muy divertidas de Carlos Tíscar 2

Modernidad y tradición en el salón de Muungano

Hace unos días ya os hablamos de un producto que fue presentado durante la Stockholm Design Week 2010, celebrada del 8 al 14 de febrero en la capital sueca, y días después seguimos haciéndonos eco de algunas de las novedades y diseños que allí se han mostrado; algunos que combinan la modernidad con la tradición como este diseño del estudio sueco Muungano.

Modernidad y tradición en el salón de Muungano 3

Customiza tu lámpara

Cuando era pequeña mi madre me decía » mari eres una artista» pero en un tono así como de regañina, ya que si que era una artista, sobre todo en pintar paredes con mis rotuladores del colegio. Además también me gustaba hacer bonitos dibujos en mi ropa con bolígrafos.

Pero es verdad mi madre estaba un poco cansada de que yo lo fuera pintando todo a diestro y sinietro. Pero el día que peor le sentó que yo fuera una «artista» fué cuando pinté las cortinas de mi cuarto, y es que cómo explicarle a mi madre que las cortinas de mi cuarto estaban pidiendo color a gritos.

En fín que he sido una niña con mucha imaginación y todo lo relacionado con el diseño me ha llamado desde chiquitita, por eso cuando he visto esta lámpara he pensado que mi madre hace unos años me hubiera comprado una seguro para que dejara de pintar la casa.

Esta lámpara además de dar luz es un instrumento para que los niños dejen volar su imaginación y plasmen sus obras de arte en ella.

Mi vida como un árbol

Muchas veces me equivoco pero siempre encuentro una solución para todo, no soy del tipo de mujer que se agobie por una situación inesperada o compleja; veo los problemas con una mirada racional y actúo de forma estratégica. Pido ayuda siempre y escucho muy bien los consejos, siempre y cuando no vayan en una dirección diferente a la que proyecto. Tengo la sensación de tomar buenas decisiones y de construir mi vida sobre un terreno estable y con raíces fuertes.

Para empezar estoy muy consciente de que la responsabilidad sobre mi vida me concierne exclusivamente a mi, mi esposo y familia son una compañía excelente que variará con el tiempo. Cómo madre debo hacerme también responsable por mis chicos, hasta que sigan siendo críos; es mi labor educarlos, alimentarlos y quererlos. Después serán ellos quienes eduquen a sus hijos. Educando y compartiendo mi experiencia es que me he dado cuenta de que cometo errores pero no son tan grandes como para sobrepasar el objeto que persigo cuando caigo en ellos.

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