Puede que hayas pensado alguna vez en decorar tu casa en blanco y beige, pero hayas desistido por pensar que iba a quedar más bien sosa. Pues bien, hoy te traigo la prueba definitiva de que te equivocabas. Date una vuelta por estos espacios increíbles y lo comprobarás.

casa en blanco y beigeLa que hoy quiero mostrarte, habitación por habitación, es una casa en blanco y beige que se localiza en Laguna Beach, California. Sin embargo, bien podría estar ubicada cerca de la bahía de Cádiz. O en Almería. O, ¿por qué no?, en las costas de Castellón. En cualquier lugar luminoso y natural puede entenderse una casa como esta. Disfrútala y reconoce que lo neutro, lo sereno y lo claro no tiene por qué ser aburrido.

Te darás cuenta al primer vistazo. La casa es sencilla y acogedora, de casi 500 metros cuadrados. Y está concebida para hacer la vida más fácil y cómoda a sus habitantes: una familia de cuatro miembros en la que dos son niños pequeños. ¿Quieres pasar?

Ampliar el espacio decorando la casa en blanco y beige

Cuando los dueños de la casa se plantearon el interiorismo que querían para ella, enseguida estuvieron de acuerdo en que lo primordial era dotar de amplitud a los espacios. No es que la casa en conjunto les resultase pequeña, pero sí que vieron la necesidad de ampliar visualmente las zonas comunes.

El salón, por ejemplo, es el espacio más vivido y frecuentado de toda la casa. Allí pasan muchísimo tiempo en familia, con los niños moviéndose sin parar de un lado para otro. Por eso, necesitaban convertirlo en un espacio diáfano (en la medida de lo posible) y relajado. Sin demasiados muebles que entorpecieran la circulación. Ni muchas cosas que abigarrasen el efecto global.

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A conseguir estos objetivos les ayudó elegir una paleta de colores muy sencilla y luminosa: blanco y beige se llevan el gato al agua. Algunos toques de negro vienen a crear contrastes muy especiales y decorativos. Están en las lámparas, en los cuadros de la pared o en la sencilla barandilla de la escalera.

La mezcla de texturas y materiales es otra de las claves de la decoración del salón. Los textiles suaves y confortables aumentan la sensación de comodidad, como la alfombra mullida o los cojines del amplio sofá, con su módulo en esquina.

Cocina, una oda al orden

La cocina no puede ser más blanca, y eso aporta una gran sensación de limpieza, de ligereza, que nos encanta. Una de las cosas en las que más trabajaron los dueños en este espacio fueron los armarios. Para ellos el orden era (y es) una cuestión fundamental, y tuvieron que buscar la manera de poder mantenerlo en el espacio. Así planificaron muebles y armarios hasta el techo.

Como el blanco es el color dominante, instalaron una encimera y antepecho de mármol gris, para romper su hegemonía. Eso sí, sin distorsionar ni cambiar el efecto general de la cocina.

Sorprende la estantería abierta, que combina estantes de roble claro y soportes de hierro negro. Es sencilla, funcional y muy decorativa. En cuanto al rincón de comedor, aunque no es muy grande, sirve para los desayunos familiares.

Un rincón de trabajo antiestrés

Trabajar en una zona de escritorio como la que esconde esta casa en blanco y beige ha de resultar muy productivo, puesto que me parece el lugar perfecto para alejarse del estrés. Nada es hostil, todo es luminoso y acogedor.

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Sobre la estantería, que comparte diseño con la de la cocina, los propietarios de la casa exhiben algunas piezas de cerámica heredadas. La silla de cuero frente al escritorio es también un objeto curioso y especial.

El dormitorio, zona de relax

El dormitorio principal es un verdadero santuario para los dueños de la casa. El espacio en el que está vedado todo lo que supone estrés, desorden, ruido, distorsión, jaleo… Allí todo es sereno, desde los colores hasta los materiales.

Las paredes aparecen limpias y bien iluminadas, sin apenas detalles decorativos. La ropa de cama blanca aporta frescor y naturalidad, y la alfombra Beni Ouram el punto de calidez y confort.

El único detalle que rompe ligeramente la simplicidad del espacio es el techo abuhardillado. En cuanto a los muebles, son sencillos y prácticos, pero también especiales. Como las mesillas de noche, de hierro y madera.

Zona infantil: espacio multiusos

La casa solo tiene una habitaciópn para los niños, que han de compartir. Por suerte es amplia, capaz de acoger diferentes funciones. Allí los niños duermen, juegan, aprenden y guardan sus cosas.

Esto fue posible gracias a la instalación de las literas, que liberan espacio para destinar a otros fines. Así hay más metros para jugar, por ejemplo. Destaca la gran pared de pintura de pizarra que les regala a los peques horas de diversión.

Para terminar este tour por la casa, echaremos un vistazo a uno de los cuartos de baño. Allí el blanco vuelve a dominar, aunque combinado con un suelo muy especial de color beige y con trazos y dibujos en negro.

Seguro que a estas alturas ya estarás convencido de que el blanco y el beige no son colores sosos ni aburridos, y que puede servir para decorar con acierto. Todo depende de cómo se utilicen y con qué se combinen.

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Fotos: Emily Henderson.