Me siguen sorprendiendo esas casas en las que parece haber un áurea especial. La casa que vamos a mostrar hoy es una pequeña joya que esta en Venice, California. La luz que en ella se respira es rebotada por toda la casa gracias a los tonos blancos de la pared, el azul claro de parte del mobiliario y algunas estancias en color crema.


El mobiliario en madera pintada también con colores claros y una tapicería sin muchos colores vivos, acentúa el relax incluso apetece practicar yoga sobre las alfombras.


El comedor con sillas de mimbre blanco, no le tiene miedo a tanta madera para colocar un fuego a tierra en él. Su colocación queda muy bien integrada con el mosaico que hay en su parte superior, en los mismos tonos que el resto de la habitación. Me puedo imaginar en ese sofá leyendo alguna revista junto al fuego.


El mismo estilo también se respira en la cocina, que lleva un estilo retro con aires de casa campo. El ajuar, la decoración y los materiales que se utilizan en ella, la colocan dentro de las cocinas hogareñas. El detalle de los grifos de hierro pintado de negro, estoy segura que llevan ahí desde que se construyo la casa, al igual que el fregadero de cerámica blanca.

Las habitaciones son otro sitio de relax, siguen predominando los tonos azules y blancos, que junto a diferentes materiales a la hora de vestir la cama, consigue que un cuarto así cueste dejar todas las mañanas para ir a trabajar.


En una casa así no podía faltar un jardín, con bancos de madera, cojines grandes para sentarse en el suelo y unos farolillos que den una luz tenue para poder disfrutar de una estrellada noche de verano. Las diferentes texturas de los tejidos y la combinación con la madera, son lo más acertado a la hora de decorar.

¿Os imagináis viviendo ahí?