En una casa mini y en apartamentos de metros reducidos los dormitorios elevados son la salvación. Una propuesta para ganar espacio en vertical y crear zonas de descanso con un sello decorativo muy nuestro. En ellas la creatividad puede ser esa gran aliada para dar rienda suelta a decoraciones realmente ingeniosas. Como las que te desvelamos aquí.

dormitorios elevados
Fuente: boxtoner

Está claro que pensar en dormitorios elevados como solución decorativa se sale de lo normal. Y no a todo el mundo adulto le puede gustar la idea de tener que subir a diario unas escaleras para acceder a su cama. La realidad es que este tipo de proyectos ofrecen más ventajas de las que imaginamos. No solo garantizan ganar metros, también plantean una configuración espacial interesante para viviendas muy pequeñas. El resultado: ambientes informarles y desahogados.

Dormitorios elevados y con techos altos

Fuente: altomindretning

Los dormitorios elevados están concebidos para optimizar al máximo apartamentos y estudios que no son un derroche de amplitud. Ahora bien, sólo son una buena idea si disponemos de techos altos que permitan rentabilizar esa altura para adaptar bajo ellos la cama y algo de mobiliario. Como por ejemplo composiciones modulares. Cuando estas dos circunstancias se cumplen, son capaces de rentabilizar la superficie vertical ganando metros donde nunca hubiéramos imaginado.

Fuente: altomindretning

La mayoría de las veces para crear zonas extra de almacenaje, comedores mini o acogedores rincones de lectura. Lo mejor de todo es que podemos llevar a cabo estos proyectos de dos maneras. O bien mediante propuestas estándar que encontremos en el mercado, o a través de diseños cien por cien a medida. Estos últimos son sin duda los más atractivos para optimizar cada centímetro disponible y además con un resultado final único. Y ya sabemos que el sello diferenciador en decoración es un valor añadido infalible.

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Altillos bohemios muy actuales

Fuente: A Day Magazine

Es frecuente que estos apartamentos y estudios cuenten con espacios a doble altura tipo altillos. Muchas veces infrautilizados. Pues bien, en ellos los dormitorios elevados encajan perfectamente como una opción para el descanso donde disfrutar de zonas muy recogidas y un tanto bohemias. Si además cuentan con una ventana alta cerca, mucho mejor para disfrutar de luz natural durante el día y de noche contemplar el firmamento.

La orientación ideal de la cama dependerá de nuestros hábitos al dormir. Tal vez nos encante despertar con los primeros rayos del sol en la cara. En ese caso lo mejor será situarla lo más cerca posible a la ventana, o bajo ella. Pero sin ser un obstáculo para que la claridad invada el resto del ambiente. Las camas bajas son una gran elección para los dormitorios elevados porque amplían el campo visual. Pero si somos más de oscuridad para conciliar el sueño, quizá su ubicación idónea se encuentre en el extremo opuesto de este coqueto espacio.

Una vez habilitado el altillo para dormir, habremos ganado metros en la planta inferior de la vivienda. Una gran noticia y casi sin darnos cuenta. Ahora será posible acondicionar un ambiente abierto con varios usos, como una zona de estudio y una pequeña cocina americana. A la hora de equiparlo, los muebles multifuncionales ayudarán a tener una decoración cien por cien versátil. Los dormitorios elevados tienen estas sorpresas.

Refugios a tu medida

Fuente: ignant

Ya lo decía al comienzo del post. Los dormitorios elevados son una ocasión estupenda para diseñar nuestro proyecto de descanso en las alturas totalmente a la medida. Y para muchas personas este hecho siempre es un aliciente. Además de un reto para desafiar la falta de espacio en estudios llenos de encanto. Uno de estos diseños puede consistir en crear plataformas y entreplantas de madera que hagan posible crecer en vertical porque los techos lo permiten. No olvidemos este dato.

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En concreto este tipo de soluciones modernas suelen ser sencillos contenedores revestidos de madera y abiertos al resto del espacio. Perfectos para albergar dormitorios elevados informales y con lo justo de mobiliario. Un conjunto de peldaños revestidos del mismo material suele ser la solución más idónea para acceder a ellos. No recargan visualmente y forman un todo al integrarse.

Las maderas claras y blancas son las favoritas para dar forma a estos volúmenes porque potenciarán la sensación de amplitud. Y si se trata de generar nuevas zonas de almacenaje, atención a los escalones. Ellos pueden convertirse en pequeños puntos donde guardar si planteamos diseños extraíbles o con tapa que permitan dejar objetos en su interior.

Y por fin… zonas de almacenamiento

Fuente: Dielle Modus

Con los dormitorios elevados habilitar nuevas zonas de almacenaje es un sueño hecho realidad. Sin duda la asignatura pendiente de muchos estudios donde todo se concentra en 40 metros cuadrados o poco más. Bajo estas zonas de descanso quedan libres huecos muy útiles para planificar soluciones de almacenamiento de todo tipo: modulares, apilables o a medida si no queremos desperdiciar ni un centímetro.

No hay duda de que estas estructuras se prestan a innovadoras fórmulas para almacenar y algunas llaman la atención por lo ingeniosas que resultan. En concreto, cuando se trata de guardar libros las escaleras de subida son un territorio lleno de posibilidades. Hay modelos que convierten sus peldaños en cubos modulares donde colocarlos. Desde el primero al último.

Fuente: Dielle Modus

Incluso los dormitorios elevados admiten la presencia de vestidores modernos. Las versiones más minimal ocupan todo el espacio inferior y suelen montarse con barras metálicas fijas que van de lado a lado, comodísimas para colgar filas de perchas de madera o de terciopelo. Como son zonas que se prestan al desorden, es buena idea ocultarlas. Nada de dejarlas a la vista si no nos apetece o necesitamos mayor intimidad. Unas cortinas de loneta o un tejido similar y listas. Pero hay más opciones, como los armarios vestidores a los que se puede acceder a su interior porque van equipados con camas de canapés abatibles. Sorprendente, ¿no?

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¿Pondrías en práctica alguna de estas propuestas?