Cuando nos encontramos con la dura tarea de cambiar de piso, toparnos con pisos ideales y de ensueño, que se parezcan en un 80% a las fotos que vemos en Internet es una misión casi imposible. Por eso nos acabamos conformando con que tenga una cocina de tamaño considerable y luz natural cuantas más horas mejor.

Como la gran mayoría nos movemos en cocinas pequeñas, en ellas se debe respirar y aplicar esta premisa: A menor tamaño, mayor imaginación. Y eso es lo que haremos.

Una forma de aprovechar el poco espacio del que disponemos es optar por unos armarios que integren todas sus piezas, así  la sensación que a vamos a percibir es de ligereza. Aunque si esta opción te incomoda o percibes todo lo contrario a ligereza, puedes alternarlo con baldas a la vista. Si eres alto/a no te costará llegar hasta la más lejana.

Con las cocinas de estilo rustico, deberemos mezclar los tonos cálidos de la madera con los espacios en blanco. Aunque nos pueda parecer sosa o sin alegría, todo lo hacemos por la luz. Si las dimensiones de la cocina son reducidas, es probable que su foco de luz principal también lo sea. Por eso con el blanco y los tonos crema en el mobiliario, ayudaremos a reflejar la luz.

El resto de mobiliario deberá ser quien con algo de color y texturas, aporten personalidad y alegría. Todo blanco también puede aburrir.

En estas cocinas dónde cocinar dos personas a la vez es parecido a jugar al tetris, seguro que en el centro no habrá una mesa flotante. En su lugar es más conveniente colocar una balda estrecha que actúe de mesita o esas tablas con sillas fáciles de montar y recoger. En la imagen han colocado su balda bajo la ventana, algo excelente para poder comer con vistas al exterior y, ampliar así la percepción de espacio.

¿A que no te parece tan pequeña ahora?