Las personas con profesiones muy creativas o con personalidades inquietas, son las se arriesgan más a la hora de decorar. Esto no es de extrañar, ya que cuando lo acomodamos todo a nuestro gusto, dejamos un poco de nuestra personalidad en ellos.


Por eso la casa de la artista y fotógrafa francesa Julie Ansiau esta repleta de cosas y elementos que la representan. Sólo hay que ver su despacho en casa para hacernos una idea del ambiente con el que le gusta rodearse.


Este colorido se traspasa a la cocina, el ambiente más creativo de todos los hogares. Con unos estantes verdes y descubiertos, vemos una cantidad de tarros y botes de plástico, vidrio, lata y cerámica que decorados con muchos colores recogen todas las especias e ingredientes necesarios. Otra cosa también ha destacar son las piezas de vajilla de Cathrine Holm o Kaj Franck, que son esas tazas y la jarra que guarda las espátulas.


Con una cocina así era de esperar que el comedor y el salón también fueran un ambiente inspirador y colorido. Por eso en el comedor encontramos unas cortinas amarillas que rompen la sobriedad de unas paredes blancas y una estantería enorme y ordenada. Si os fijáis bien, el comedor también se usa como office, y no es de extrañar ya que con ese ventanal seguro que hay luz directa y natural hasta última hora del día.


El salón, amplio y sin muchos elementos, deja un espacio amplio por el que moverse con miedo de romper nada o tropezar. Los colores del mobiliario no se repiten, así encontramos un sillón naranja, unas sillas Eames crema y roja gastadas (me atrevo a decir que son originales) una chimenea de madera oscura con dorados, un sofá de dos plazas verde oscuro y dos lámparas vintage naranja y blanca.

Este piso es perfecto para tener niños en ellos, sin tener que renunciar a la decoración que a ti más te gusta. Si quieres seguir de cerca a Julie Ansiau, te recomiendo que no te pierdas su blog.