Dejamos un poco de lado las casas nórdicas, para meter los pies en el mediterráneo. En la bonita localidad de Málaga encontramos esta casa con olor a sal de mar. Con un mobiliario que se centra en la textura de la madera y los colores más marinos, como el blanco, el rojo y el azul, esta casa está llena de detalles y rincones que la convierten en un hogar poco habitual.


La cocina tiene la luz de un perfecto día de playa. Armarios altos y cerrados, de una madera natural y clara, combinados con una estantería descubierta sobre la campana extractora, y un armario de puerta traslucida dónde se puede ver la vajilla de más uso.

En la pared unas baldosas en un tono claro e imitando el tono de la madera, se benefician de lo prácticas que son estas, bajo una estéticas más moderna y cálida. El suelo también es de inspiración marina, con un parquet oscuro cual cubierta de barco, pero su aspecto cuenta historias sin el desgaste de la edad.


El comedor sigue con los materiales marinos, con una alfombra grande de mimbre, unas sillas de madera de adornos y formas vintage, con mimbre para sentarse y unos cojines forrados de tela, con colores de arena de playa.

El detalle principal del comedor, es el vinilo que ocupa gran parte de la pared, con un tenedor, un cuchillo y una cuchara de gran tamaño. Sus formas son clásicas y las empuñaduras están llenas de detalles, lo que hace todavía más curiosa la fotografía de los tres cubiertos.


La vajilla y decoración esta repleta de piezas de cerámica blanca con detalles azules, ornamentos rojos y manteles blancos que saben lucir muy bien en la habitación.

Con una casa así queda demostrado que no hace falta irse a un país nórdico a buscar inspiración.