A la hora de decorar se produce un juego de dualidad el cual propone una interacción dinámica y divertida en la que podremos determinar algunos elementos de nuestra decoración como objeto central de la misma o meros admiradores de la conformación global matizándose con la misma.
A pesar de lo que muchos piensan este juego puede desarrollarse sin importar la pieza decorativa, aunque condicionados por el espacio, como sucede en nuestro dormitorio donde la cama es indudablemente el objeto puntual de admiración y propósito, en este marco nos enfocamos en el salón y la implementación de hogares o estufas.










