La ciudad es el escenario donde se da la lucha por la materialización de los deseos más refinados y en esa lucha se puede gastar la vida entera si no se sabe reconocer las capacidades y los méritos propios. Qué sería del mundo si todos los humanos –por lo menos los que tienen acceso a la televisión y la Web- quisieran ser estrellas del Jet Set internacional. Yo reconozco el esfuerzo de las rubias y de los quintetos de atléticos jovencitos que resultan cantando pop/rock y siendo pioneros en el negocio de las descargas digitales, pero me gustaría ver en los medios otros ideales de belleza y de éxito profesional y social.
Anoche conocí una chica bellísima, joven y talentosa que trabaja fuertemente por que su propuesta artística, un espectáculo de música donde ella es la cantante de música inspirada en el jazz de los años 30, logre despegar y convertirse en un cabaret reconocido. Reconozco en ella que además de las cualidades que anteriormente enumeré también se ha preparado desde siempre tomando la música como un tema que estudiar y el arte como un mundo qué descubrir. No solo canta y mueve las caderas sino que es historiadora del arte y ejecutante del violonchelo.




