A muchos de vosotros este invento os parecerá una completa tontería, pero yo si que le encuentro su utilidad.
Veréis soy un poco patosa y algunas veces al intentar llenar un vaso de agua de una botella, se me derrama más agua fuera que dentro del vaso. Pero claro es que yo soy un poco desastre, bueno y que la botella de agua siempre se me espachurra al agarrarla y claro el agua sale disparada.
A veces mi esposo está tan estresado con sus asuntos del trabajo que me siento responsable por hacer que olvide el tema un poco y vuelva a su vida de nuevo. Muchas veces quiero sacarlo de casa y hacer que pase un muy buen momento, que rompa con la rutina, lo más fácil es una caminata lenta por un parque. Otro tipo de emociones fuertes como una gran fiesta puede hacer que libere energía y descanse. La verdad es que el tema de bailar nos gusta mucho.
Cada vez que podemos nos escapamos a bailar en cualquier lugar de la ciudad en donde suene el flamenco o la salsa. Llevamos muy bien el ritmo y a los dos nos encanta la cultura de donde procedemos mutuamente, así que la verdadera terapia para sus malos días la conozco bien. Ha resultado difícil convencerlo de que huyamos hacia lo más central de lo ciudad y nos mezclemos con la gente en una fiesta. A el también le agrada mucho la idea, lo sé.
En mis años de universidad tuve una asignatura que se llamaba «Documentación informativa», supongo que a todos los que hayáis estudiado algo relacionado con ciencias de la comunicación os sonará. Pues es caso es que la profesora un día nos abrió los ojos y nos dio un artículo para leer sobre cómo eran las oficinas de Google y el trabajo en ella. Con zonas de ocio, futbolines, videojuegos, pelotas por los pasillos, puff, todo para trabajar de la forma más cómoda posible para fomentar la creatividad.
¿La finalidad era ponernos los dientes largos? Ese fue el efecto que consiguió pero al margen, también nos sirvió para hacer una práctica de clase. Os cuento todo esto porque en el programa ¿Quién vive ahí?,de La Sexta, visitaron la casa de un directivo de Google.
Claro, sabiendo cómo es su trabajo, a uno le entran ganas de saber cómo será su casa. ¿Será la decoración una prolongación de su lugar de trabajo? En el siguiente vídeo podemos ver la casa de Bernardo Fernández, Director mundial de productos de consumo de Google.
Como veis mis ideas sobre una casa llena de pelotas para jugar no existe, aunque si hay algún elemento copiado de Google como son los puffs.
Después de un fin de semana tumultuoso es natural recibir la semana con un pequeño bajón en el estado del ánimo. Es fácil reconocer lo causantes: el exceso de azúcar, el ejercicio físico, alguna copa, y mucha actividad con pocas horas de sueño. El cuerpo reacciona a todos estos estímulos y sentimos mucho bienestar cuando los estamos viviendo pero después, cuando llega la calma, la necesidad de seguir afectados nos causa un pequeño mal estado de ánimo.
La recuperación es sencilla, lo más importante es pararse de la cama y recuperar la conciencia, después tomarse un café y hablar con alguien puede ponernos a tono de nuevo. Me alegra mucho tener la capacidad de comprender que el estar bien o mal de ánimo es una característica física y no solo psicológica. Es como poder asumir las pequeñas depresiones con responsabilidad.
Entre las cientos de aplicaciones para iPhone también hay algunas que nos pueden resultar muy útiles a la hora de decorar nuestro hogar. Lo hemos visto con simuladores como los de Ikea o Zara, pero ahora también podemos ver cómo quedarían las paredes de nuestra casa con un determinado color antes de que estén pintadas.
La aplicación que obra el milagro se llama Painting Walls y su uso es muy sencillo y bastante fácil, aunque al ser una aplicación interactiva nos llevará un rato. El primer paso es hacer una fotografía de la pared que queremos pintar y después aplicar el color que hemos pensado para ese espacio.
Una vez elegida la foto se puede cambiar la opción de claridad de la imagen dependiendo de la iluminación con la que la hayamos realizado y además hay tres opciones de luz diferente para buscar el resultado más óptimo.
El color se extiende deslizando el dedo sobre la pantalla, pero deberemos tener cuidado ya que haciendo giros hacia la derecha pintaremos, y hacia la izquierda borraremos. Para las zonas más pequeñas bastará con dar pequeños toques. Se puede elegir entre una amplia gama de colores que después podremos cambiar y probar con otro.
Cuando hayamos conseguido el acabado que más nos guste, podemos guardar la imagen y también enviarla a través del iPhone por mail o compartirla en facebook o twitter con los contactos. También existe la opción «bicolor» con la que podrás pintar dos paredes de diferentes colores y guardarlos de la misma forma.