Hoy tengo un dolor de cuello terrible y algo me molesta la cabeza porque dormí de pésima manera. Tuve la suerte de que mi vecino, que vive un piso sobre el mío, decidiera dar una fiesta de cumpleaños a su madre, que ya llegaba a los 85 años de vida. Yo no entiendo como una mujer de 85 años puede querer, un martes, no dormirse a las 10 de la noche como siempre. Estoy segura de que la señora dejó la celebración a las 10 y sus 7 hijos, esposas y esposos de sus hijos, nietos, primos, biznietos, y amigos íntimos de la familia, se quedaron bailoteando hasta las 3 de la mañana.
Afortunadamente siempre hay alguien con peor carácter que el mío en los vecindarios y fue quién se decidió a pedir a la familia completa en celebración que por favor acabaran con la fiesta y que cuidaran un poco más de la salud de la matrona. Qué esas no eran formas de festejarle su cumpleaños sino que lo mejor sería que se fueran a sus casas a dormir. Parece que la mención de la palabra policía surtió efecto inmediato.




