Cuando nos sentamos a ver la televisión, al final del día (al menos en mi caso) buscando un poco de relajación y tranquilidad sintonizando y viendo un programa de nuestro agrado, nos gusta estar cómodos y a menudo solemos tener una especie de puff o taburete donde apoyar los pies, o en su defecto algunos los ponen sobre la mesa.
Ante este acto escuchamos casi instantáneamente: ¡Cuantas veces te he dicho que no pongas los pies encima de la mesa!, en casa nos lo decía nuestra madre, es posible que ahora lo digan las novias y mujeres y es muy posible que yo también lo haya dicho alguna que otra vez.



