En el colegio eramos tres amigas inseparables las que siempre estábamos juntas: hacíamos todos los deberes en equipo, conformábamos invariablemente los grupos de estudio, nos reíamos de nuestros compañeros, usabamos el mismo vocabulario, lucíamos como la misma persona y estabamos enamoradas de los mismos profesores. El de música y el de educación física eran nuestros favoritos. Empezábamos a definir nuestros gustos debido al nivel de sensibilidad de los chicos y de su apariencia física, como lo hacen las adolescentes.








