No entiendo porqué a tantas personas les resulta odioso hacer la compra. Yo lo disfruto mucho y lo comparo con la actividad de la huerta, como cuando las abuelas a la hora de preparar un cocido o una paella recogían los ingredientes de sus propias plantaciones y si necesitaban algo especial que ellas mismas no cultivaban, se lo pedía a alguna de sus vecinas que si lo hiciera. Disfruto mucho visitando el supermercado y escogiendo de “esa huerta” los mejores productos para hacer comidas exquisitas; muchas veces saco también provecho de la cava, del centro de limpieza o de la carnicería.
Disfruto mucho visitando el supermercado porque encuentro todo lo que necesito: lo localizo, lo tomo, lo peso, lo pago y lo llevo a casa. Mucho mejor que cultivar los tomates es comprar la salsa napolitana lista. Mucho mejor que criar gallinas es tener un cartón con 24 huevos frescos y duraderos. Mucho mejor que ordeñar una vaca es poder comprar la leche si lactosa, descremada y con larga vida.


