Esta disyuntiba se planteó Chris Jeavans, una periodista de la BBC que decició iniciar un experimento en el que permanecería un mes sin consumir productos que contuviesen sustancia plásticas. La idea surgió en su mente tras ver un documental sobre el Pacífico Norte en el que aparecía un montón de plástico que flotaba lejos de tierra firme. «Me hizo pensar que una simple botella puede terminar como residuo a miles de kilómetros de distancia».
Jeavans vive en Londres con su marido y su hijo de un año, y la idea de que el pequeño pudiese estar expuesto a posibles sustancia tóxicas le animó aún más a hacerlo. Los recortes fueron bastente duros y produjeron y cambio radical en los habitos de vida de la familia. Cambió los pañales del bebé por unos de tela, las botellas de plástico por otras de aluminio, recibían la leche en cristal o utilizaban cepillo de dientes de madera. Fue entonces cuando se dió cuenta de lo difícil que resulta evitar el plástico en nuestra sociedad, y de hecho, finalmente se vió obligada a consumir.
En el sotano de su casa hay dos cubos de basura, uno con residuos, anterior al experimento, y otro con los residuos consumidos durante el experimento. En el primero había 600 elementos de plástico y en el segundo 116, muchos si consideramos que se encontraba durante la realización del experimento pero pocos si los comparamos con los del mes anterior (500 elementos menos).






