El blanco supone el mejor color para decorar el cuarto de los niños, y realmente cualquier estancia, porque amplia visualmente el espacio, da una coqueta apariencia de limpieza y combina con todo. Además,  con el blanco, la luz parece más intensa y no se necesita a lo largo del día, tanto la iluminación  artificial. Por ello, hoy nos concentraremos en las ventajas de usar el blanco para la decoración infantil.

Hay que elegir una pintura durable, que esté libre de plomo y otros componentes, que tenga garantía a simple vista de carecer de agentes tóxicos. Asimismo, que sea una pintura que no se raje y se pierda en pequeños pedazos bajo  ningún concepto, porque esto como la presencia de tóxicos, es un peligro para los pequeños.  Tanto mejor si es una pintura fácil de limpiar, algunas presentaciones se limpian sin dañarse, con simple agua y jabón.

La limpieza de la pintura es de vital importancia, ya que usada en la decoración infantil hay que tener presente que los niños rayan o manchan las paredes y una pintura lavable, es más fácil de mantener en buen estado que estar haciendo coberturas en los tramos que se ensucien.  Se puede usar el blanco como el componente total de la decoración, porque como hemos dicho, evoca limpieza, amplitud y claridad.

Pero si se desea decorar los dormitorios infantiles con otros toques de color, se puede optar por pequeños detalles decorativos como las lámparas o las cortinas, o bien pequeños tramos de papel tapiz que le impondrán un coqueto detalle de color. Los colores combinan espectacularmente todos con el blanco, pero si hay que elegir, los mejores para el cuarto infantil serían el rojo, el naranja, el verde vibrante y el azul.

Se pueden recrear encantadores ambientes con tan solo aprovechar el blanco, así que si estás pensando en renovar la pintura del dormitorio de los niños o el bebé, ten en cuenta las ventajas del blanco.