Hay quienes en términos decorativos confunden la decoración retro de la decoración vintage, y es que aunque compartan aspectos comunes tienen una base que las diferencia notablemente, algo que se debe tener en cuenta para poder evitar así errores al nombrar uno u otro estilo decorativo. Además también se suelen catalogar con lo viejo, descuidado e incluso desgastado…y nada más lejos de la realidad.
Ninguno de ambos estilos tiene que ver con objetos o cosas que nadie quiere porque son viejos…más bien lo contrario porque lo vintage y lo retro está totalmente en alza en nuestra sociedad actual siendo ambos todo una tendencia en decoración. Ambos estilos nos enseñan la máxima elegancia del pasado, dando gusto por lo clásico y marcando una personalidad única que pocos estilos pueden marcar. ¿Pero cuáles son entonces las diferencias que los hace diferente? Las diferencias son simples de entender y en nada lo comprobarás.
En la decoración vintage se requieren muebles y accesorios que sean originales y que tengan una antigüedad anterior a los años noventa, siendo los más demandados aquellos que van entre los años 20 y 30 hasta los 70. Estos objetos pueden ser restaurados pero siempre serán originales.

En cambio en la decoración retro tendrás también un estilo con muebles y accesorios que te transporten al pasado, a décadas anteriores pero en este estilo se permitirá que existan réplicas de los modelos antiguos sin necesidad de que sean originales. Por ejemplo se puede lucir en una cocina una nevera de los años 50 totalmente retro pero comprada nueva en la tienda porque es una réplica exacta a la nevera que existía en aquella época.
¿Entiendes ya la diferencia principal entre una decoración y otra? Básicamente se trata que en el estilo vintage se trata de elementos originales y en la decoración retro no importa que sean réplicas porque lo que se busca es la originalidad de lo antiguo.