El verano también es época de mejoras y reformas en casa. Si nuestro objetivo es renovar la cocina seguro que cambiar de fregadero entra en los planes de cambio. Tal vez no le hemos dedicado el tiempo suficiente y ahora no sabemos qué pila es la que más nos va. En este post he recopilado todo lo que no debes olvidar para estrenar el nuevo con éxito.

Una de las actividades que más se realizan en la cocina a diario es fregar y lavar los alimentos con agua. Por eso cambiar de fregadero es más importante de lo que parece. Debe ser duradero, moderno estéticamente y cómodo para nuestro modo de vida. Así que, además de pensar en armarios nuevos, en una iluminación más funcional y en lo último en revestimientos, este elemento es clave.
Cambiar de fregadero según los metros de la cocina

Las dimensiones de tu cocina son determinantes al cambiar de fregadero. Cuando el tamaño no es un problema y estamos felices con sus dimensiones, podremos permitirnos el lujo de instalar un modelo de doble seno. E incluso buscar un diseño con escurridor para las verduras y hortalizas. Comodísimo.
Pero qué sucede cuando nos enfrentamos a una cocina con personalidad pero más bien pequeña, donde todo está aprovechado al milímetro. Probablemente tengamos muy poca superficie de encimera. En este caso lo mejor será pensar en una solución con un solo seno. O tal vez decantarnos por los diseños en esquina, menos conocidos pero de lo más prácticos para rentabilizar esas zonas.

Cambiar de fregadero también es buen momento para aprovechar y moverlo de lugar. Tal vez su ubicación original no nos convence. Quizá entre en nuestros planes incorporar una isla de cocina. Estos espacios son perfectos para acoplar en ellos una pila. Incluso es buena idea poner una auxiliar que nos permita no tener que estar moviéndonos cada vez que necesitemos lavar algo.
Grandes, minis y de formas variadas
Hoy en día, cambiar de fregadero permite optar por numerosas soluciones en cuanto a tamaños y formas. Como máxima, una pila grande en la cocina es la aspiración de cualquiera. Nos facilitará mucho la tarea en ella. Dicho esto, lo ideal es buscar el diseño más grande posible dentro de las características del mueble, y también profundo. Si mide 60 cm de ancho, te resultará fácil encontrar una amplia oferta, es el formato estándar. Y si es algo más estrecho, de unos 45 cm, tampoco será un problema, existen diseños para estas medidas. Incluso los llamados tamaños mini, más bien para cuartos auxiliares o tipo lavandería.

Al cambiar de fregadero su forma también merece un análisis. Los redondos aprovechan muy bien el espacio. Y los cuadrados son los favoritos para encimeras metalizadas, es decir súper modernas. Está claro que las medidas disponibles condicionarán la elección. Pero hay otro factor decisivo, y es plantearnos qué uso vamos a darle. Es decir, si tenemos un lavavajillas en la cocina, lo lógico es utilizar la pila de una manera residual. Por tanto, una solo cubeta puede ser suficiente. Pero si estamos hechos unos gurús de la cocina, lo ideal es un modelo grande, con dos cubetas, o con una cubeta y un escurridor. Así habremos dado con una solución más profesional.
Qué material pongo: otra gran decisión

Cuando las medidas están claras, llegará la hora de pensar en materiales, acabados y colores. Cambiar de fregadero es perfecto para decir adiós al material de siempre. Aprovechemos el momento para revalorizar la cocina. Los modelos de cerámica son infalibles en decoraciones con aire escandinavo. O de un look rural fresco. Por lo general son de gres esmaltado, se limpian bien y son duros. También podrás decantarte por pilas de mármol, fantásticas para formar un todo con la encimera.

Ante una cocina de estética industrial, nada como las pilas de acero inoxidable. Y más si se instalan acabadas en cobre. Aunque también las tienes en mate, brillo y escobado. Cambiar de fregadero da pie a descubrir propuestas irresistibles, como los modelos fabricados en cuarzo y resina, ideales para integrar sobre encimeras como si fueran una sola superficie. Dan un aspecto muy auténtico y natural, pero también se alían con aceros, vidrio y cocinas negras, tan de actualidad. Seguro que también llamarán tu atención los de resina sintéticos. Dan un punto vintage a la decoración con su paleta de colores, se limpian fácilmente y admiten diferentes tipos de instalación.
Una grifería a la altura

Después de cambiar de fregadero, hay muchas posibilidades de ver la grifería de la cocina con otros ojos. O que simplemente no se adapte bien al nuevo modelo. Colocar un grifo de su mismo estilo y con lo último en prestaciones es la mejor decisión que podemos adoptar. En esta búsqueda descubriremos soluciones muy funcionales y modernas, como los modelos extraíbles.

Y otras que ni imaginábamos, como por ejemplo grifos totalmente ocultos al ir integrados en fregaderos con tapa abatible. Una idea diez para ampliar la superficie de trabajo cuando no se utiliza. No hay duda, cambiar de fregadero revalorizará tu cocina y de qué manera.
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