La estética escandinava triunfa en decoración desde hace mucho tiempo. Pero no por ello permanece inalterable. Las bases decorativas que componen este estilo tan apreciado van cambiando con el paso del tiempo. ¿Quieres conocer las nuevas tendencias de estilo nórdico?

El dominio del blanco, los materiales naturales, la presencia de la naturaleza, las combinaciones cromáticas con colores pastel, el estilo de vida hygge… Todos tenemos en la mente cuáles eran los fundamentos de la corriente decorativa escandinava. Hasta ahora. Te contamos cómo ha cambiado, qué cosas ha incorporado y cuáles son las nuevas tendencias de estilo nórdico.
Aunque seas fan absoluto del estilo nórdico más puro, seguro que te resulta interesante saber que no todo es estático. Que las cosas, y también las corrientes decorativas, se mueven y evolucionan con el transcurrir del tiempo. Eso es justamente lo que le ha pasado al estilo escandinavo. Que también experimenta sus propios cambios, cosa que no hace sino enriquecerlo todavía más.
Hoy te explicamos qué modificaciones puedes hacer a tu bonito salón nórdico para que esté a la última.
Lagom, entre las nuevas tendencias de estilo nórdico

Hace poco te contábamos lo que era el estilo de vida y la decoración hygge. Se trata de una corriente que tuvo su origen en Dinamarca y que apostaba por el encanto de las pequeñas cosas, que aportan felicidad cada día.
Pues bien, a pesar de que lo hygge sigue estando de plena actualidad, hay otro concepto que debes conocer e interiorizar, como buen amante de lo nórdico. Se trata de la palabra lagom, que se utiliza para referirse a un sentido más práctico y racional de la vida y de la casa.

Lagom define la esencia de la moderación, y aplicado a la decoración, nos habla de espacios sobrios y racionales, a los que no les sobra nada, pero tampoco les falta. Con esta filosofía, que puede extenderse a otros ámbitos de la vida, se aboga por ambientes de diseño minimalista, un tanto austeros y prácticos, que nos faciliten la vida.
Apuesta por el azul y triunfa

Si bien era ya uno de los colores favoritos de este estilo decorativo, el azul se convierte en el protagonista indiscutible del nuevo nórdico. Y no es extraño, porque es un color genial que resulta bello y relajante. Además, ofrece un interminable conjunto de opciones a la hora de decorar.
Lo que realmente ha cambiado en el estilo nórdico es la forma de entender el color en decoración. Los ambientes escandinavos solían tener en la monocromía del blanco una de sus más fuertes convicciones. Estamos hartos de ver interiores nórdicos en los que todo es blanco.
Esa concepción está cambiando y, si bien los colores más oscuros o intensos son extraños todavía en este estilo, se ve una cierta predilección por otros tonos como el azul o el gris. Especialmente para las paredes y otras superficies de la casa.
Revista las paredes con madera

Esta es una de las nuevas tendencias del estilo nórdico que más sentido tiene. O a mí me lo parece. La madera, material noble donde los haya, era ya muy apreciada para esta corriente de interiorismo. Por eso, revestir las paredes con ella es algo que resulta totalmente acorde a los ambientes de las casas escandinavas.
Si te gusta esta idea y quieres acentuar el aire nórdico de tu casa, anímate a revestir las paredes con madera. Puedes elegir una madera clara o más oscura. En este último caso, conviene que no abuses del recurso para no restar demasiada luz a la estancia. Utilízalo en una sola pared o en una parte de la misma.
Sea como sea, es una forma eficaz de aportar naturalidad a una estancia, perfecta para decorar un dormitorio.
Nada de aparatos tecnológicos

Según los preceptos de la filosofía lagom, los aparatos tecnológicos no tienen cabida en las casas nórdicas. Y es que estar hiperconectado con el mundo a través de los mil gadgets tecnológicos que existen no parece ser muy lagom…
Este modo de entender la vida y la casa se centra más en la sobriedad y en la moderación, y esto se extiende también a la información y a los estímulos tecnológicos.
Evidentemente, esto no quiere decir que te deshagas de tu móvil, tablet u ordenador y que des de baja tu conexión a internet. Más bien se trata de crear en tu casa un espacio libre de wifi y de todos estos aparatos. Cambia tus costumbres, si es necesario, y no lleves ninguna de estas cosas al dormitorio.
Es la mejor manera de conseguir un pequeño refugio en el que relajarte y descansar. No tendrás ninguna distracción y podrás dedicarte a estar tranquilo sin que nada te interrumpa.
¿Qué te parecen estas nuevas tendencias de estilo nórdico? Si te gustan no te resultará difícil incorporarlas poco a poco a tu casa y tu vida.


Me encantan los muebles auxiliares porque resultan prácticos y, además, le ponen a la decoración una nota muy personal y diferente. Se adaptan a cualquier rincón en el que se necesitan y cumplen su función con eficacia.
La idea consiste en ponerle cuatro patas a un cajón de madera, divididos en tres apartados. Eso sí, el cajón ha de ser lo suficientemente profundo como para poder guardar los libros.
Lo primero que tienes que hacer si has decidido acometer el proyecto, es reunir todo lo que te va a hacer falta. Necesitarás tablas de madera para construir el cajón. Dibuja un croquis con el diseño del mismo y las medidas de cada pieza. Con él podrás ir a tu centro de bricolaje favorito y comprar la madera. Puedes cortar tú mismo las piezas con una sierra de calar. Pero si no tienes esta herramienta, o no sabes cómo hacerlo, pide que te las corten en la tienda.
En este caso se utilizó una madera de 2 cm de grosor. Adapta las medidas del mueble a tu conveniencia, pero dibuja un esquema antes de ir a comprar la madera. Evitarás errores de medición.
Una vez tengas todas las piezas de madera cortadas al tamaño adecuado, tendrás que ensamblar unas con otras para formar el contenedor de libros. Fíjalas con tornillos de cabeza avellanada y después tápalos con un poco de masilla de madera.
Cuando tengas el cajón montado es el momento de lijar la superficie hasta que quede lisa al tacto. Después tendrás que pintar el exterior con la pintura acrílica blanca. Aplica dos capas, dejando secar totalmente entre ambas.
Con ayuda del metro, toma medidas del interior del cajón para
Ahora tendrás que colocar en la parte inferior del cajón las cuatro patas que formarán el contenedor de libros. Sujétalas con tornillos con ayuda del atornillador eléctrico.



















