La marca española Porcelanosa siempre nos sorprende y este año además en su presentación en Eurocucina 2016 lo hará mucho más.
Más de 300m2 serán los que tendrá Porcelanosa en el Salone del Mobile 2016, dotado de un espacio central a través del que se articulará el paso a diferentes zonas. Todo esto formando parte de EuroCucina, un ambiente reservado a la innovación y alta tecnología en el equipamientos de cocinas.
Zaha Hadid Design junto con Noken sorprenden con una colección integral de elementos para el baño que estará se presentará en exclusiva en el iSaloni de Milán.
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Y por último el concepto de Colección Premium de Porcelanosa también tendrá su espacio reservado en el Salone del Mobile 2016. Una selección de productos exclusivos de Ramón Esteve que estarán en un espacio privilegiado en Porcelanosa, lujo y alta calidad para la decoración de tu hogar.
Las vacaciones de Semana Santa pasaron a la historia. Ya se nos han olvidado aquellos días de descanso y seguro que a los más pequeños de la casa les sucede lo mismo. Es el momento de encarar la recta final del curso, para lo que necesitarán espacios de trabajo y estudio adecuados a sus necesidades. Te contamos cómo puedes conseguir que las zonas de estudio para niños sean prácticas y decorativas a un tiempo.
A medida que los niños van creciendo sus necesidades cambian… y mucho. La ropa se les queda pequeña, los juguetes de mayores sustituyen a los que tenían cuando eran más pequeños, y los muebles se modifican igualmente en sus habitaciones. Igual que la cuna pasa a mejor vida cuando el niño ya puede dormir en una cama, con el inicio del cole nuestro peque comienza a necesitar una zona de estudio para niños propiamente dicha.
Es cierto que al principio, durante la educación infantil, nuestros hijos aún no necesitan una zona de estudio en toda regla. Todavía son pequeños y no tienen deberes ni trabajo escolar que hacer. Durante estos primeros años basta con que el niño disponga de una pequeña mesita y una silla adecuada a su tamaño para poder sentarse a recortar o dibujar (ya sabrás que estas son actividades que a los niños de entre 3 y 6 años les encanta hacer).
Pero tan pronto como el peque comience la Educación Primaria y hagan su aparición los terribles deberes, comenzará a necesitar más pronto que tarde una zona de estudio para niños en la que trabajar a gusto con su mesa, su silla, su espacio para guardar, etc. Si ese es tu caso, entonces ha llegado el momento en que hagas un par de cambios en su habitación para incluir un escritorio. Te contamos cuáles son las claves para acertar en la elección.
Crear una zona de estudio para niños en una habitación amueblada
Fuente: Maisons du Monde
Muchos padres aprovechan la llegada del niño a la Educación Primaria para redecorar por completo su habitación, si es que no lo han hecho antes. Es ahora cuando los muebles que tenía el peque cuando era solo un bebé (exceptuando, claro está, el cambiador y la cuna que hace tiempo que fueron guardados a buen recaudo) pasan a mejor vida y se encargan nuevos elementos para el dormitorio infantil.
En este momento conviene tener claros ciertos aspectos como el tipo de decoración que queremos para el cuarto, ya que se supone que estos muebles y objetos han de durarle ya unos cuantos años. Por eso no es ninguna idea descabellada contar con el asesoramiento de un profesional que nos ayude a diseñar la habitación de forma que logremos aprovechar el espacio lo mejor posible.
Pero, ¿qué pasa si queremos incorporar una zona de estudio para niños a una habitación ya amueblada? Pues absolutamente nada, ya que existen un sinfín de alternativas para elegir el escritorio más adecuado a nuestras necesidades y las de nuestros hijos.
Lo primero que debes hacer es tener en cuenta el resto de elementos que componen la decoración del cuarto, para poder elegir un escritorio que armonice con ellos. Aunque no es necesario que haga juego con el resto de muebles, sí puedes optar por un modelo que comparta algo en común con ellos, ya sea el estilo, el color o el tipo de madera.
No tendrás problemas para encontrar lo que buscas, puesto que hay una gran oferta en el mercado.
Todo depende de tus gustos, de la decoración de la habitación y de la edad del niño. Si no es todavía mayorcito, elige un escritorio robusto y resistente que aguante el ritmo de los más pequeños.
Personalmente, me encantan los escritorios infantiles de madera natural y también los que van pintados o lacados. Incluso los que combinan ambos acabados.
En cuanto a los colores, todo depende de cómo sea la decoración de la habitación, pero el blanco suele ser una opción que nunca falla.
Todos sabemos lo importante que es mantener el orden en casa. Y esta afirmación toma un carácter especial, más decisivo y auténtico, cuando se trata de habitaciones infantiles. O les damos los recursos y facilidades para que puedan ordenar sus cosas, o preparémonos para lidiar con el CAOS con mayúsculas.
Por eso es tan importante que los escritorios que compongan la zona de estudio de nuestros churumbeles cuenten con espacios para guardar cosas. Cajones, baldas inferiores, estantes o compartimentos en los que almacenar el material de dibujo, los lápices y cuadernos y demás cosas.
Fuente: Maisons du Monde
Hay algunos modelos de escritorio que cuentan con el sobre abatible debajo del cual existe un espacio de almacenaje para todas las cosas que los peques necesitan tener a mano. Sea como sea, lo importante es que dispongan de algunos huecos y espacios para guardar.
Si tus niños son muy pequeños todavía tienes tiempo de buscar ideas para decorar su habitación y crear, cuando llegue el momento, una buena zona de estudio para niños adecuada para ellos.
Si te gusta la decoración ya sabrás que una funda de cojín con tela es capaz de cambiar el ambiente de cualquier habitación de nuestra casa.
Los cojines son capaces de convertir un salón en un lugar tranquilo y relajado, o bien, darle un toque de alegría y llenarlo de colorido y de luz. Además, son un elemento perfecto para el descanso en nuestro sofá preferido, o en nuestra silla de lectura, y por eso hoy os traemos este tutorial en el que os vamos a mostrar, paso a paso, cómo realizar de una manera muy sencilla una funda de cojín con tela y sin cremallera.
Como ya os hemos dicho en tutoriales anteriores lo bueno del «hazlo tú mismo» es que puedes dar rienda suelta a tu imaginación y crear, a partir de la técnica que te vamos a enseñar, tus propios modelos. Combina telas y arriesgarte a utilizar los estampados más estrambóticos y coloridos, o bien, crear modelos más cálidos y relajados. Eso depende de tu personalidad y de la atmósfera que tú quieras crear para poder cambiar por completo la decoración de una de las habitaciones de tu hogar. ¿Te atreves con nuestra funda de tela para cojín sin cremallera? ¡Pues comenzamos!
¿Qué materiales necesitamos para nuestra funda de cojín con tela y sin cremallera?
Lo primero, como siempre, es elegir los materiales que vamos a utilizar para realizar nuestro DIY. Una tela marca la diferencia y por eso debéis elegir una que case a la perfección con el ambiente que queréis conseguir.
En nuestro caso, hemos vuelto a confiar en las increíbles telas de MIMIDAE, de nuevo les damos las gracias por regalarnos estas telas tan bonitas que estamos utilizando para nuestros últimos tutoriales. Dentro de su amplia selección, hemos elegido esta tela japonesa de «escamas» que hemos combinado con tela de algodón básica y lisa en los colores azul y amarillo que contrastan con los pequeños detalles de nuestra tela principal.
Además de esto, vamos a necesitar:
Tijeras
Hilo y aguja
Máquina de coser
Patrón del cojín
Relleno de cojín
Tela de lino o algodón para la parte trasera del cojín
¿Cómo hacemos el patrón de nuestra funda de cojín sin cremallera?
Lo primero que necesitamos son las medidas de nuestro cojín. En nuestro caso, el cojín mide 58 cm. x 58 cm. por lo que nuestro patrón consistiría en dos cuadrados de 60 cm. x 60 cm., ya que le tenemos que añadir unos centímetros más para los márgenes de costura.
Sin embargo, no hemos querido hacer un cojín de tela convencional, si no que nos hemos decidido por un cojín de tela sin cremallera que hemos formado con las siguientes piezas:
Para el delantero:
Dos cuadrados de tela azul de algodón de 20 cm. x 20 cm.
Un cuadrado de tela amarilla de algodón de 20 cm. x 20 cm.
Un cuadrado de tela principal de 60 cm. x 40 cm.
Para el trasero:
Un rectángulo de tela de lino de color claro de 60 cm. x 40 cm.
Un rectángulo de tela de lino de color claro de 60 cm. x 30 cm.
¿Cómo montamos las partes de nuestra funda de tela para el cojín sin cremallera?
Comenzamos uniendo los tres cuadrados de tela azul y amarilla. Para ello, enfrentamos los derechos de las telas por uno de sus laterales, sujetamos con alfileres y pasamos un pespunte recto en la máquina de coser, rematando siempre al principio y al final.
Una vez cosida la tira superior del frontal de nuestro cojín, recortamos con las tijeras el sobrante de la costura para posteriormente planchar dicha costura hacia uno de los lados y que asiente mejor nuestra funda de cojín con tela.
A continuación, unimos esta tira al rectángulo de tela principal por la parte más larga de dicho rectángulo, enfrentando los derechos de las telas, tal y como os mostramos en la foto. Sujetamos con alfileres y pasamos un pespunte recto con la máquina de coser, rematando al principio y al final.
De esta manera ya tenemos montado el frontal de nuestro cojín de tela sin cremallera. Llega ahora el momento de montar la parte trasera. Esta parte está formada por dos rectángulos de tela de lino. En ambos rectángulos, y por una de las dos partes más largas, vamos a hacer un dobladillo de 1 cm. Para ello, doblamos la tela, la sujetamos con alfileres y pasamos un pespunte en la máquina de coser.
Así, en la parte trasera de nuestro cojín de tela sin cremallera, vamos a crear una abertura a través de la cual introduciremos el relleno.
Una vez terminado, llega el momento de unir las partes, frontal y trasera. Para ello, únicamente debemos enfrentar los derechos de ambas partes, sujetar con alfileres y realizar una costura simple, formando un cuadrado a 1 cm. de todo el borde nuestro cojín.
Una vez cosido, recortamos el exceso de márgenes de costura con unas tijeras y damos también unos pequeños cortes en diagonal en las esquinas para que las costuras asienten mejor al darle la vuelta a la funda.
Le damos la vuelta ayudándonos de un palito o de unas tijeras para sacar bien las esquinas y planchamos todas las costuras para que quede perfecto.
¡Y listo! Introducimos nuestro cojín y ya tenemos terminada nuestra funda de tela para cojín sin cremallera.
¿Os ha gustado la composición de tela y colores que hemos elegido? ¿Qué os parece la técnica de no utilizar cremallera? Esperamos de verdad que lo pongáis en práctica, ya que al no tener que utilizar cremalleras es una manera simple y sencilla de poder hacer una funda de cojín con tela.
Y para que no quede ninguna duda, aquí os dejamos el vídeo tutorialcon el paso a paso.
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Son elegantes, resistentes y muy decorativos. Los suelos de mármol son una interesante opción a tener en cuenta cuando decidas qué tipo de pavimento es el más adecuado para tu casa. A continuación te contamos cuáles son las ventajas e inconvenientes de elegir un suelo de mármol para tu casa.
El mármol es un material muy decorativo y señorial. Utilizado en decoración hace gala de un encanto especial, el que tienen los ambientes clásicos más genuinos. Sin embargo, el mármol no pierde vigencia con el paso del tiempo. Más bien al contrario, un buen suelo de mármol resulta atractivo y atemporal.
Se trata de una roca metamórfica que se forma a partir de rocas calizas. Su componente principal es el carbonato cálcico y tiene un alto grado de cristalización. Es una piedra natural muy especial, en la que la naturaleza refleja toda su magia y su belleza.
Un amplio repertorio para elegir el suelo de mármol
La variedad de tipos de mármoles que existen es amplísima. Es la propia naturaleza la que dicta la estructura y el color de esta piedra natural, por lo que cada una es diferente, con distintas vetas o matices de color.
Además, existe una gran cantidad de colores en lo que mármoles se refiere. Los blancos, por ejemplo, son realmente especiales. Existe una amplia clasificación de este tipo de mármoles en función de su pureza. El mármol blanco resulta muy elegante para revestir los suelos. Suele presentar unas delicadas vetas grises que lo convierten en un material perfecto para ambientes clásicos.
También son muy apreciados en decoración los mármoles de color crema, porque resultan cálidos y luminosos. Y después destacan algunos mármoles de colores y veteado sorprendentes como los mármoles rojos o verdes y, cómo no, los negros. Los mármoles negros se utilizan para fachadas, suelos o encimeras de cocina y baño. Aportan un aire muy distinguido y especial.
La belleza del mármol se ve acentuada por el tratamiento que se le da después a esta piedra natural tan especial. El pulido, por ejemplo, es el acabado más habitual para el suelo de mármol. Consigue un brillo muy especial y muy duradero ya que es natural y no se logra a partir de ninguna cera ni ningún tipo de producto.
Pero existen también otros acabados para el mármol, que resultan más adecuados para algunas aplicaciones como fachadas o suelos de exterior como es el apomazado, el envejecido o el abujardado. Cada uno de ellos confiere a la piedra un toque especial y muy diferente.
Pavimentar los suelos no es la única aplicación del mármol en decoración. Aunque el mármol es una gran opción para elegir el mejor suelo para la cocina, por ejemplo, a esta bella piedra natural pueden dársele otros muchos usos como revestir paredes o fachadas o construir encimeras de cocina o baño.
Instalar una imponente encimera de mármol es una manera formidable de conferir a la cocina un toque genial, diferente y muy distinguido. Además, es un material bastante resistente (aunque hay otros materiales que lo son más). Si se le dan los cuidados adecuados, como limpiar y reparar las grietas en el mármol una encimera de este material puede durar un montón de años en perfectas condiciones.
En cualquier caso, el mármol tiene algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta antes de elegirlo para la encimera de la cocina o del baño. El más importante es que resulta un material que absorbe fácilmente las manchas de determinadas sustancias como los ácidos (en la cocina hemos de tener cuidado con el limón y otros cítricos, mientras que en el baño hay que procurar que no se manche con perfumes y otros cosméticos).
En cuanto a su resistencia a los golpes y al rayado hay que decir que, aunque sí es resistente, hay otros materiales como el granito que lo son aun más. Por eso es conveniente utilizar tablas de madera a modo de protección para las zonas de trabajo de la cocina.
Lo primero que debemos hacer para limpiar el mármol y mantener perfecto nuestro suelo es barrerlo o aspirarlo frecuentemente. Además, al igual que pasa con otros materiales que se utilizan para pavimentar el suelo, hay que recoger y limpiar cuanto antes cualquier sustancia que se derrame en él ya que de esta forma será mucho más fácil limpiar cualquier mancha.
A la hora de fregarlo lo mejor es usar agua y algún producto limpiador específico. Y como pasa con la madera, no conviene empaparlo demasiado con agua, si no que es mejor escurrir muy bien la fregona.
Hay varios trucos caseros efectivos que nos ayudan a tener siempre el suelo de mármol limpio y eliminar posibles manchas. Podemos hacer una mezcla de vinagre y agua a partes iguales y rociar con ella el suelo. Después se friega con agua caliente (teniendo la precaución de escurrir muy bien la fregona.
Y si está muy sucio, el suelo de mármol se puede fregar con una mezcla de agua oxigenada y agua (en una proporción de 1 parte de agua oxigenada por 12 partes de agua). Estos trucos resultan muy útiles, aunque lo mejor es evitar siempre que sea posible el tratamiento con productos fuertes y agresivos.
Si sigues estas recomendaciones tu suelo de mármol estará perfecto durante años y años.
Un día más vamos a hablar un rato sobre el estilo nórdico en decoración. Es tanta la pasión que desata esta corriente de interiorismo que podríamos pasar mucho tiempo desentrañando sus misterios, analizando las claves decorativas que tanto le hacen triunfar. Hoy quiero contarte cuáles son los colores del estilo nórdico. Los tonos estrella que puedes utilizar si quieres que tu casa parezca un pequeño reducto de Escandinavia. Te cuento cuáles son y cómo utilizarlos.
Fuente: Nordicspace
El color es un recurso fundamental a la hora de decorar y su uso define también las corrientes decorativas. Cada estilo tiene su propia paleta de colores y, si bien, no se utiliza a rajatabla, sí determina las características de un ambiente. Es lo que ocurre con los colores del estilo nórdico: su esencia está presente en los ambientes marcando su propio estilo.
A comienzos del siglo XX comenzó a perfilarse un estilo decorativo en los países del norte de Europa. Poco a poco fue definiéndose y adquiriendo vida propia, se fueron delimitando los rasgos que lo determinaban y lo distinguían del resto de corrientes estéticas en interiorismo. Puede decirse que, más o menos así, nació el estilo nórdico.
Fuente: Nordicspace
Los países escandinavos en los que surge este estilo (Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca) comparten la misma personalidad, unas temperaturas gélidas y el hecho de que en aquellas latitudes la luz natural brille por su ausencia. Tanto es así que se convierte en un bien muy preciado, en un auténtico tesoro que hay que proteger y, si es posible, multiplicar.
El blanco, el auténtico protagonista
Fuente: Nordicspace
Por esa razón tan simple, tan elemental, en el estilo nórdico dominan los colores claros, con el blanco a la cabeza. En un afán por tratar de atrapar la luminosidad y potenciarla por todos los medios, los interiores nórdicos se visten completamente de blanco y solo introducen algunos toques de color, eso sí, casi siempre bastante claros.
El blanco puro aparece en las paredes, en los muebles e incluso en los textiles. A veces, también en los suelos que suelen ser también de madera muy clara. Esa es la nota dominante en ambientes escandinavos, aunque también hay veces en los que se utilizan toques de color que animen un poco la atmósfera.
Una decoración en tonos grises
Fuente: Nordicspace
El gris es un color que está muy presente en los ambientes escandinavos, ya que en sus versiones más claras actúa como un color neutro capaz de servir de telón de fondo perfecto sin robar ni una pizca de luminosidad. Además, el gris combina de maravilla con otros colores del estilo nórdico.
Fuente: Nordicspace
También es posible utilizar tonos más oscuros de gris para los complementos o elementos puntuales que nos ayudes a crear contraste. El siguiente paso sería apostar por la decoración en blanco y negro, algo que también está presente en algunos ambientes decorados al más puro estilo nórdico. En Decoración Sueca puedes encontrar más ideas sobre la forma de utilizar estos colores tan definitivos.
En estos casos el blanco actúa como lienzo de base y el negro crea focos de atención en determinados elementos. Cuando se emplea esta fórmula, no suelen usarse otros colores. El resultado son ambientes elegantes, que encajan muy bien en el estilo nórdico, pero que en mi opinión pueden resultar fríos.
Una de las características que definen la decoración de estilo escandinavo es el amor por la naturaleza. Los ambientes se llenan de materiales naturales como la madera y también adquieren mucho protagonismo las plantas.
Siendo así, el verde tenía que ser uno de los colores del estilo nórdico y por supuesto que lo es. Estos ambientes utilizan ciertos toques de verde para remarcar esa conexión con la naturaleza.
Se emplea en algunas paredes, en las tapicerías o textiles y en determinados elementos que rompen la monotonía del blanco. Eso sí, suelen ser verdes frescos como el verde hierba, para nada ácidos o estridentes, y esto vale para los salones y para los dormitorios de estilo nórdico.
Es cierto que en ocasiones pueden parecer algo ñoños, un tanto infantiles, y, sin embargo, están muy presentes en la decoración escandinava. De hecho, cualquier apartamento estilo nórdico que se precie incluye esos tonos en sus ambientes. Rosa, verde, azul o, incluso, amarillo… eso sí, en su versión pastel.
Puede servir, igual que el blanco o el gris muy suave, como base de fondo sobre la que trabajar la decoración. El caso es que aportan un aire relajante y despreocupado que va muy bien, por ejemplo, en los dormitorios de estilo nórdico. Transmiten claridad, suavidad y delicadeza.
Los tonos azules, normalmente claros y suaves, también son muy empleados en los ambientes de estilo nórdico, ya que actúan más o menos como el blanco, reflejando la luz natural y aumentándola visualmente.
Puede utilizarse en las paredes o en las tapicerías de sofás y butacas, o en otro tipo de textiles. Incluso se puede apostar por sus versiones más oscuras para aportar algún toque especial a la decoración.
Puede ser porque ha sido elegido el color del 2016 según Pantone (junto con el Azul Serenity) o quizás porque posee esa suavidad y delicadeza tan apreciada por los ambientes nórdicos. El caso es que el rosa cuarzo es el color perfecto para decorar este tipo de espacios.
Es suave y delicado y, además, aporta mucha personalidad a cualquier ambiente aburrido. Si eres de las que se apasionan por lo nórdico, no dejes de utilizar el rosa cuarzo para decorar. Úsalo como quieras: para las paredes o para ciertos complementos. Es difícil que te canses pronto de un color tan especial.
¿Qué te parecen los colores del estilo nórdico? ¿Cuáles son tus favoritos?