Disfrutar de una generosa iluminación natural en casa es uno de los valores más preciados. Y si además entra desde el techo, el lujo es aún mayor. Las cubiertas transparentes son la solución capaz de lograrlo con una luz radiante y especial. Cada vez tienen más adeptos en el mundo del interiorismo doméstico. Tal vez tú seas el siguiente si te contamos sus ventajas.

Gracias a las cubiertas transparentes tener luz natural gran parte del día dentro de la vivienda es una opción viable. Y por tanto una solución a valorar ahora que el recibo de la luz está prohibitivo. Nos permitirán ahorrar y hacer que la casa sea un lugar más sostenible y eficiente. Hay mucho que contar sobre ellas. Desde sus materiales de fabricación a cómo instalarlas si vivimos en un piso antiguo. Y qué nos aporta la iluminación cenital.
Cubiertas transparentes: sí a la luz cenital

Cuando apostamos por las cubiertas transparentes en casa es porque necesitamos ganar claridad en su interior. Y no nos importa que la luz proceda de arriba. Pero quizá no sabemos muy bien qué caracteriza a este tipo de iluminación. Si es diferente a la que entra por balcones pequeños y ventanas. Su principal singularidad es que se cuela en nuestros interiores de manera vertical para generar planos luminosos capaces de llegar a cualquier zona. Incluidos los rincones oscuros.
Desde las cubiertas transparentes la luz fluye y se mueve con libertad sin que las barreras habituales sean un obstáculo. Ni escaleras, ni muros o paredes. Es una iluminación que realza los elementos espaciales más atractivos de la arquitectura. Y además se transforma a medida que la luz del día cambia de intensidad. Más allá de estas ventajas funcionales, ofrecen otra cualidad envidiable. Nos permitirán contemplar el cielo durante la noche al estar fabricadas en vidrio, policarbonato o cristal acrílico.

Cualquiera de estos tres materiales garantizan buenas prestaciones técnicas, pero no con la misma eficacia. En concreto el vidrio es una excelente solución si además de querer luz cenital buscamos aislar acústicamente una habitación. Como el dormitorio principal, o el salón si está expuesto a bastantes ruidos exteriores.
Perfectas para espacios diáfanos y con carácter

La gran pregunta que solemos hacernos sobre las cubiertas transparentes es cuándo son la mejor elección. La respuesta es clara: si no hay otra manera de proporcionar luz natural a un interior determinado. Pero también son muy útiles para reforzar la entrada de claridad a una habitación. Es decir, como una fuente extra de luz, sobre todo si tenemos espacios interiores de grandes dimensiones y sus techos son muy elevados. O bien vivimos en un apartamento diáfano donde los ambientes sólo están diferenciados mediante vinilos decorativos en el suelo, vigas de madera, etc. Ganarán el doble en luminosidad.

Un aspecto muy importante a recordar sobre las cubiertas transparentes es que son una solución más indicada para casas de nueva construcción. Pero ello no quiere decir que no sea posible disfrutar de ellas cuando nuestra vivienda sea un piso antiguo y lleno de encanto. Un proyecto de reforma adecuado y dirigido por profesiones hará posible incorporarlas de la forma óptima y segura tras la remodelación.
Jardines de invierno: el gran capricho

La verdad es que las cubiertas transparentes son un recurso lleno de sorpresas. Y no solamente para las estancias interiores. Los exteriores de casa pueden beneficiarse de su presencia. Una terraza, una galería o un patio se convertirán en lugares más vividos y habitables si los cerramos mediante cubiertas transparentes. Sus materiales y estructuras de acero, madera o hierro garantizan un óptimo aislamiento térmico. El necesario para que no nos afecten las inclemencias del tiempo, al abrigo del viento, la lluvia y las temperaturas extremas.
Fijas o abiertas, estas cubiertas transparentes nos permitirán estar cobijados bajo la terraza sin perder un ápice de claridad durante todo el día. Una vez puestas, dan una imagen final moderna y más novedosa que los cálidos cerramientos de madera o los típicos tejadillos. Son miradores hacia el cielo, perfectos para contemplar el cambio de las estaciones, y la llegada de los primeros copos de nieve. Se habrán convertido en nuestros jardines de invierno particulares con un calor de hogar muy agradable.
Las claraboyas como alternativa

Cuando las cubiertas transparentes no solucionan el problema de ganar más luz natural dentro de casa, hay otras maneras de conseguirlo. Las claraboyas tal vez sean la solución más idónea porque son una opción bastante versátil. Aunque lo normal es instalarlas en los techos, también se utilizan para colocar en la parte superior de las paredes. Y desde luego suelen ser la mejor salida ante espacios domésticos difíciles de iluminar con luz natural. O directamente sin ella. Puede que en casa haya más de un lugar que responda a estas características. Un pasillo oscuro, o la buhardilla recién reformada que hemos acondicionado como zona de juegos y ocio.

Estas ventanas de techo tienen mucho en común con las cubiertas transparentes, pues comparten un mismo fin: favorecer la entrada de luz y hacerlo con elegancia. La infinidad de tipos, medidas y formas que hay en el mercado nos permitirá estudiar diferentes opciones, según nuestros gustos decorativos y el uso que vaya a tener dicha ventana. Los diseños de apertura son muy cómodos para ventilar las estancias. En verano, permiten dejar escapar el aire excesivamente recargado, y en invierno dan paso al aire fresco cuando un sistema de calefacción ha disparado la temperatura. Con todos estos datos, no hay excusa para hacer un hueco a las cubiertas transparentes en los techos de esa casa a punto de estrenar.
¿Estás de acuerdo conmigo?



















Esta caja de madera tan original te gustará por lo decorativa que es. También por lo fácil que te resultará construirla. Pero, sobre todo, te encantará porque es una forma genial de demostrarle a tu gato lo mucho que le quieres. Y es que tu pequeña mascota se ha ganado a pulso un lugar de honor en tu familia y en tu casa, y también
Si tienes un gato como mascota no hará falta que te diga lo limpios que pueden llegar a ser estos animales. Basta con que les instales una caja con arena en un lugar donde ellos puedan acceder y no tendrás que preocuparte más que de cambiársela cada cierto tiempo. Sin embargo, no estará de más hacerse con un mueble en el que colocar dicha caja, de forma que pase desapercibida.
Para hacerte con esta práctica caja solo necesitarás unas planchas de madera contrachapada de la medida adecuada, y algunos otros materiales básicos. A saber: la caja de arena de tu gato, lija para madera, clavos finos, cuatro patas, dos bisagras de la medida adecuada, pegamento para madera, cinta adhesiva. También necesitarás unas herramientas básicas que seguro que tienes en tu taller de carpintero: metro, martillo, sierra de calar, destornillador, taladro, etc.
Puedes partir del tamaño del arenero de tu gato, de forma que no tengas que cambiarlo. Para eso tendrás que tomar medidas y así sabrás cómo tienes que cortar las tablas de contrachapado, de forma que el arenero encaje perfectamente en la caja de madera que vas a construir. Deja un margen para que no encaje muy justo y puedas meterlo y sacarlo de forma cómoda.
Para dibujar el círculo que va en la pieza de madera frontal, y que será la puerta de entrada para tu gato, te vendrá de maravilla un plato grande. También te puede servir cualquier otro objeto redondo con la medida adecuada: un bajoplato, una fuente, una tapadera, etc.
A la hora de recortarlo, tendrás que hacer un pequeño orificio con el taladro para poder introducir la hoja de corte de la sierra de calar. Así podrás recortar el agujero.
El siguiente paso será lijar a conciencia los bordes del agujero, y también los del resto de piezas de madera.
Una vez tengas todas las piezas cortadas y lijadas, llega la hora de montar la caja. Coloca la pieza de la base y pega uno de los laterales con cola para madera.
Pega también el otro lateral formando la esquina. Sujeta todas las piezas con cinta adhesiva para que no se muevan.
A continuación pega la tabla del frente y sujeta la unión con cinta. Espera a que el pegamento se seque.
Conviene que refuerces la unión de todas las piezas que forman la caja de madera. Para ello clava con ayuda del martillo unos cuantos clavos de madera que no sean demasiado gruesos. Después ya puedes retirar la cinta adhesiva.
Cuando ya tengas montada la caja tendrás que colocar las bisagras en la tabla superior y después las patas atornillándolas a la base.
Para poner las patas primero tendrás que atornillar las cuatro pletinas angulares y después colocar las patas en dichas platas.
En este caso se han elegido unas patas oblicuas para darle al mueble
Ya solo tienes que darle la vuelta al mueble y poner dentro la caja de arena de tu gatito. ¡Verás cómo le gusta su nuevo arenero!