Si siempre te ha gustado la decoración de las casas de campo, los muebles artesanales y los ambientes naturales, entonces el rústico contemporáneo es tu estilo. Déjalo entrar en tu casa, en pequeñas o grandes dosis, y disfrútalo.

Puede que tu piso del centro de la ciudad no te parezca el mejor escenario para adoptar un interiorismo de campo. Sin embargo, si vives en una zona rural o tienes la suerte de contar con una casa de pueblo, te encantará decorarla con un aire rústico contemporáneo. Te damos las claves para acertar de pleno.
Si bien es cierto que el estilo rústico en decoración nos ha acompañado durante décadas, también lo es que se renueva constantemente para adaptarse a los tiempos que corren. A los gustos que triunfan hoy.
En este sentido, te contamos los secretos del rústico contemporáneo, un estilo campero que no resulta anticuado en absoluto.
Definir el estilo: las claves del rústico contemporáneo

Si tratamos de explicar cuál es la esencia de este estilo contemporáneo y actual, debemos decir que se basa en el uso de elementos de estilo rústico, pero con toques de inspiración moderna.
El aspecto artesanal de superficies, muebles y demás elementos es una constante en este tipo de ambientes. Además, los acabados suelen ser humildes e imperfectos, un tanto irregulares. De hecho, se huye de la perfección, de las superficies lisas y sin marcas.
El resultado de este concepto de entender la decoración son espacios acogedores, muy cálidos y confortables. La diferencia que impone el rústico contemporáneo sobre estilos camperos más clásicos y antiguos, son ciertos toques refinados y no tan camperos. Serán la nota de contraste que anime el interiorismo.
Superficies, suelos y paredes

Como te explicaba antes, una de las claves del estilo rústico contemporáneo es la sencillez de las superficies en todos los sentidos. Abundan los revestimientos de madera rústica, en forma de frisos con lamas estrechas o más anchas (este detalle aporta modernidad).
También los suelos un tanto desgastados, al igual que las paredes que dejan ver el paso del tiempo. En lo que se refiere a la decoración de las paredes, estas permanecen desnudas. Los adornos brillan por su ausencia, así como las galerías de cuadros. Como mucho, se pueden ver algunas piezas muy sencillas: un solo cuadro o una lámina, y no demasiado grandes ni llamativos.
La paleta cromática que le gusta al rústico contemporáneo

Si quieres darle a tu casa un estilo rústico nuevo y moderno, tendrás que ser cuidadosa a la hora de elegir los colores de la decoración. Puede que a ti te gusten los espacios con colores alegres e intensos, pero este estilo campero que triunfa hoy tiene otra opinión.
Le encantan los colores neutros y los convierte en su bandera, en especial el blanco. Eso sí, no te decidas por blancos fríos con matices azulados. Mejor elige tonos cáscara de huevo o marfil, van mejor con la esencia del estilo. Y utiliza el negro, por ejemplo, para crear contrastes en pequeños toques.
La cocina, el espacio ideal

Es la estancia de la casa que mejor refleja esa esencia del rústico contemporáneo. Personalmente me encantan las cocinas camperas, siempre que no se queden anticuadas. Y si disponen de una zona amplia de comedor, tanto mejor. Suelen hacer gala de un ambiente familiar, sencillo, en el que no caben los formalismos… ¡genial!

En estos rincones, la mesa es el mueble protagonista. Elige una con acabado pintado, teñido o natural. Eso sí, que tenga un aire envejecido, con sus marcas y defectos, una apariencia irregular que deje intuir lo mucho que se ha usado.
Los muebles que triunfan

En cuestión de muebles el rústico contemporáneo le confiere un valor especial al aire artesano de lo hecho a mano. Se buscan piezas sencillas, a ser posible antiguas o usadas, y sin apenas adornos. Como los muebles de estilo shaker, sencillos y austeros. De hecho, se caracterizan por la simplicidad y la funcionalidad, además de estar fabricados de forma artesanal.
También son muy habituales en casas de estilo rústico contemporáneo las sillas Windsor, con respaldo de barrotes. Desde que surgieron en el siglo XVIII su diseño se ha ido diversificando, y hoy puedes encontrar diferentes modelos: con o sin brazos, de respaldo más o menos bajo, etc.
Las alacenas o aparadores de madera con cuerpo superior y puertas de cristal son otra de las piezas que adora el estilo rústico contemporáneo. Una suerte de vitrinas de campo que quedan perfectas en estas cocinas. Si tienes la maravillosa fortuna de tener una, ya sea heredada o porque la encontraste en alguna almoneda o mercadillo de antigüedades, dale la importancia que merece. Colócala en un buen lugar, allí donde puedas lucirla mejor.
Con estas claves lograrás decorar tus espacios al más puro estilo rústico contemporáneo y dar en la diana. ¿Te animas?



















Ya sabemos que
Lo primero que hay que hacer cuando se va a restaurar un mueble viejo, de esos que se encuentran en mercadillos o tiendas de segunda mano, es limpiarlo a fondo. Y para eso es necesario decaparlo, a no ser que vayas a utilizar
Después se aplicó una buena capa de decapante y se dejó actuar. En este punto del trabajo debes seguir las instrucciones del fabricante, en cuanto al uso del producto y los tiempos de espera. Retirar el decapante con la espátula y aplicarlo por segunda vez si es necesario. Decapar también cajones y patas.
Ahora tendrás que rellenar con masilla de madera posibles grietas o agujeros que pueda tener la madera. Esto es bastante habitual en muebles viejos y abandonados. Deja secar la masilla y lija para alisar. Lija todo el mueble hasta que la superficie quede suave al tacto. Si la pieza no es de madera maciza, sino que está chapada, ten mucho cuidado y no insistas con el lijado. Limpia la superficie con un trapo húmedo para eliminar el polvo.
Ya he comentado que, en el caso de este aparador, el objetivo era tapar los defectos de la madera en algunas partes y resaltar su belleza en otras. Para eso se decidió pintar el mueble según un patrón geométrico en varios colores.
Este paso te ayudará a intuir cómo puede quedar el diseño sobre el propio mueble. Después traza las líneas con un lápiz y una regla.
Llega el momento de pintar. Una vez hayas colocado la cinta de pintor de forma definitiva sobre el mueble según tu esquema de diseño, ya puedes empezar.
Trabaja por zonas, presionando bien la cinta para que no se cuele la pintura por debajo. Y da dos capas de pintura en cada espacio, dejando secar entre ambas.
No te olvides de pintar también los cajones del mueble.
El siguiente paso del trabajo consiste en dar relevancia a las partes que se van a dejar en madera. Para ello es necesario teñirlas con un tinte un poco más oscuro que el tono que la madera en cuestión.
Yo te recomiendo que hagas una prueba antes en un lugar poco visible del aparador; en la trasera por ejemplo, para ver el resultado. Después tapa con cinta las partes que has pintado (ten mucho cuidado en esta parte del trabajo para no arruinar el trabajo anterior) y tiñe las zonas que no llevan pintura.